EL ERROR DE UN PADRE

Por El Dr. Alejandro Córdova

La Biblia cuenta con lujo de detalles la vida de Jacob. Y nos dice, que fue hijo de Isaac y que Esaú era su hermano.

Jacob, como su mismo nombre lo dice, era tramposo y engañador, le gustaba hacer trampas. Dice la Biblia que Jacob primero compró la primogenitura a Esaú, pero la cosa más grande fue, cuando por ayuda y por consejo de su madre, él robo la bendición de su padre que era para Esaú.

Y cuando Esaú regresó, después de haber batallado todo el día, intentando cazar algo para preparar esa comida que tanto le gustaba a su padre, se dio cuenta de que Jacob ya había venido y le había robado la bendición que su padre le tenía preparada para él. Tanto se enojó Esaú que prometió y juró matar a su hermano Jacob.

Jacob tuvo que huir, precisamente también por consejo de su madre. Dice la Biblia que se fue lejos, y que se fue a la tierra de Harán, y ahí se encontró con los familiares de su mamá. Así que él estuvo trabajando durante siete años, por una mujer de la cual, se enamoró: Raquel. Dice la Palabra de Dios que le pagaron con la misma moneda, ya que cuando había trabajado los primeros siete años, él estaba esperando recibir a su esposa, y dice la Biblia que se la cambiaron, que le dieron a la mayor, Lea, por la menor. Él se comió una sopa de su propio chocolate. Jacob supo lo amargo, lo triste y lo terrible que es engañar. El llegó y le reclamó a Labán y Labán le dijo: Mira es que aquí no se acostumbra eso, de que primero demos a la menor. Primero se da a la mayor y no a la menor, así es que tú tienes que ir de acuerdo al orden de nuestra tierra.

Dice la Palabra de Dios que Jacob dijo: esta bien ya trabaje siete años por Lea, la mayor, ahora dame a Raquel la menor que es a la que yo quiero. Y Labán le contestó: Esta bien, pero ahora trabaja otros siete años y te la vamos a dar. Y trabajó otros siete años los cuales, dice la Palabra de Dios que se le hicieron como siete días porque estaba profundamente enamorado de esa mujer. Al fin cumplió los otro siete años, y ya llevaba 14 años en Harán y le dieron a la mujer que él quería.

Pasó el tiempo y Dios estaba bendiciendo a Jacob y lo estaba prosperando, ya que todo lo que tocaba, y todo lo que él hacía, Dios lo bendecia abundantemente y de esa manera era prosperado. Y Labán se daba cuenta de eso. Hasta que por fin se dio cuenta Jacob de que sus cuñados, e inclusive de que todos los siervos de Labán así como su propio suegro, estaban celosos de él, y se preguntaban: —¿Cómo es que, este extranjero viene a nuestra tierra, está prosperando y se está quedando con nuestro dinero y se está quedando con nuestras riquezas?, ¿Por qué?— Y dice la Biblia que empezó a haber discordia entre ellos. La Palabra de Dios nos dice en Génesis 31:1-3: Y oía Jacob las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta riqueza. Miraba también Jacob el semblante de Labán y veía que no era para con él, como había sido antes. También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, a tu parentela, y yo estaré contigo. Por todos lados se estaba dando cuenta Jacob que ahí ya no era su lugar. Harán no era el lugar donde Dios lo quería, este no era el territorio que Dios tenía para Jacob. Dios le estaba diciendo a través de diferentes señales: Mira yo no quiero que tú estés aquí, quiero que te regreses precisamente de donde saliste. Vuélvete a ese lugar donde tú me prometiste que ibas a vivir para mí, que me ibas a honrar, que me ibas a obedecer y que yo iba a ser tu Dios.

Mas específicamente Dios se lo dijo en Génesis 31:13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu nacimiento. Dios específicamente quería que eso exactamente hiciera. En el capítulo 33, encontramos que Jacob viene regresando, tratando de hacer la voluntad de Dios, tratando de obedecer lo que Dios le había dicho que hiciera, tratando de ser un hijo obediente, tratando de cumplir con su voto.

Pero dice en Génesis 33:18-19 Después Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad. Y compró una parte del campo, donde plantó su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien monedas. Pregunto: ¿Esa era la voluntad de Dios? Usted no compra un pedazo de tierra si nada mas va de paso ¿verdad? Evidentemente Jacob no tenía planes de llegar a donde Dios quería que llegara. Él no quería obedecer la voluntad de Dios, no quería hacer exactamente lo que Dios le había dicho que hiciera. Dice la Biblia que llegó a la tierra de Canaán, ciertamente la tierra prometida, ya estaba a un paso del lugar donde él había nacido, ya estaba muy cerca de hacer exactamente lo que Dios quería, pero no lo hizo. Y ahí hizo planes de quedarse permanentemente. A lo mejor era un terreno fértil, en donde él se dio cuenta de que había prosperidad material. El dijo: yo traigo aquí mis ganados, aquí voy a prosperar económicamente, ya casi estoy donde Dios quiere, pero Dios me va a disculpar. ¿Cuántos cristianos están viviendo de la misma manera su vida cristiana?, ¿Cuántos están muy cerca de obedecer a Dios, pero por ese casi no lo están haciendo? Pero déjeme decirle, que si no obedecemos exactamente como Dios dice que obedezcamos, estamos en problemas. La obediencia parcial, en realidad es desobediencia y es pecado, y cual atrae la ira de Dios. Fíjese como Jacob se asemeja tanto a nosotros, porque él trato de justificarse, veamos lo que dice: Génesis 33:20 Y erigió allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel. Jacob levantó su propia iglesia, y dijo: —Yo estoy haciendo la voluntad de Dios, porque hasta un altar le he levantado. Yo estoy obedeciendo. Yo no soy un desobediente, pues desobediente es aquel que ni siquiera quiere acercarse a las cosas de Dios, y yo estoy tratando de vivir para Dios—

Hermano, usted y yo no le llegamos ni a los talones a Jacob. La Biblia nos dice que Jacob fue un grande y tremendo hombre de Dios y efectivamente que lo fue. Si este hombre que Dios utilizó, para ser el padre de una nación, cometió este terrible pecado, yo me pongo a pensar ¿Qué no cometeremos usted y yo? Deberíamos de andar tan alertas, tan atentos, cuidando exactamente lo que hacemos; porque hay tantas personas que nos están siguiendo, que nos están viendo y hay un ejemplo que nosotros estamos dejando precisamente a nuestros hijos.

Jacob llegó a Siquem y compró un pedazo de tierra, él pensó que ya no había ningún problema, casi estaba donde Dios le había dicho, pero vea en Génesis 34:1 Salió Dina la hija de Lea, la cual ésta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país. Jacob compró un pedazo de Tierra en Siquem y plantó sus tiendas de campaña. El pensó seguir mas adelante, pero por lo pronto se quedó en Siquem. ¡Esa no era la voluntad de Dios!

Jacob se quedó en Siquem, y ya estando ahí, su hija Dina, una señorita un poquito rebelde, un poquito desobediente, dice la Biblia, que salió a ver a las hijas del país. Por este versículo, yo se que Jacob no se quedó, una ni dos semanas en Siquem. Ni siquiera un mes, seguramente se quedó años ahí. ¿Por qué? Porque dice la Biblia que Dina salió a ver a las mujeres del país. Y estoy seguro que cuando Dina salió, empezó a ver las modas, las minifaldas, los pantalones, las caras pintadas y los escotes de las mujeres. Empezó a ver que lucían muy atractivas y seductoras para los varones, los cuales se les quedaban mirando y la baba hasta se les caía. Ella dijo: —Yo quiero ser como una de estas mujeres, yo quiero imitarlas—. Y me imagino que cuando regresó a la casa de Jacob, fue con su mamá Lea. Y le dijo: —¿Sabes qué mamí? Yo acabo de ver en la tienda de la esquina, una faldita bien hermosa y una blusita bien coqueta, quiero que me la compres—. Y Lea fue con Jacob y le dijo: —Fíjate que Dina acaba de llegar de la tienda de la esquina y dice que le compremos una faldita y una blusita muy coqueta y muy simpática— Me imagino que Jacob dijo: —¿Cómo se va a poner mi hija esa ropa si es la hija de un cristiano? ¡No puede vestir de esa manera! ¡No puede andar de esa forma, porque eso representa a una prostituta! Y no voy a permitir que una prostituta viva en mi casa—. Estoy seguro, que Dina había escuchado lo que su padre estaba diciendo, y vino y le dijo a su papá: —¿Cómo que tú no quieres que me ponga esa ropa?, ¿Cómo esta eso de que tú no quieres que me vista de esa manera y me arregle de esa forma? ¿Quieres que te saque tus trapitos al sol? ¿Quieres que te empiece yo a decir que tú te metiste con mi tía, y luego estás viviendo con su sirvienta y con la sirvienta de mi mamá también? ¿Quieres que te diga que Dios te dijo que fueras a Bet-el y te quedaste en Siquem?— Jacob no tenía autoridad moral, para dar una orden a sus hijos.

Existen tres razones del por qué un varón pierde el liderazgo en su casa y por qué un hombre deja de ser el líder dentro de su hogar.

Primero: Indolencia. ¿Sabe qué quiere decir eso?: Pereza. Y hoy en día se acostumbra mucho. En la sociedad materialista que tenemos, se está acostumbrando de que la mujer salga a trabajar, de que salga adelante, de que se supere. De que la mujer prospere también. Pues si la mujer tiene metas, que las realice. Las mujeres tienen sueños. La mujer tiene derecho también a vivir su vida o ¿qué? ¿Es un animal? o ¿Es un cero a la izquierda? Esos son los pensamientos que les están metiendo a las mujeres. Y cuántas mujeres cristianas están yendo detrás de esos pensamientos pecaminosos y perversos. Pero la razón del por qué esos pensamientos están floreciendo y están creciendo y cada vez hay mas mujeres que están abandonando su hogar para irse a trabajar, para ganar unos cuantos pesos y perder a sus hijos, perder su hogar y a su esposo, es porque hay muchos hombres perezosos, indolentes. Hombres que no quieren trabajar para traer con el sudor de su frente, lo que se necesita para que la familia viva. Y hay hombres que no son lo suficientemente hombres ni siquiera para proveer las necesidades mas elementales de su familia. ¡Y es una vergüenza!

Hay hermanas que a mi me han dicho: —Pastor, mi esposo desde que me casé, ni siquiera ropa interior me ha comprado—. ¡Esa es una vergüenza! El que una mujer pueda decir eso de su esposo. La Palabra de Dios enseña que el hombre debe de ser el proveedor, el sustentador de su familia así como Cristo es de la iglesia.

La Palabra de Dios, en ninguna parte, enseña el concepto, ni siquiera da la idea de que la mujer debe de salir y trabajar para traer el sustento a la casa. Por supuesto que ese no es el plan de Dios. El plan de Dios, es que el varón sea precisamente el hombre en la casa y provea para las necesidades de la familia. El hombre quiere mandar, pero si no está proveyendo para las necesidades de la familia. ¿Usted cree que sus hijos y su esposa le van a hacer caso? Ni el perro le va a hacer caso, pues ni para la comida del perro trae.

La segunda razón de por qué el hombre pierde su autoridad en la casa es: Infidelidad. Varones, déjenme decirles algo: usted no tienen que caer en adulterio para serle infiel a su esposa. Solo basta con que usted lo piense y acaricie esa idea perversa en su mente. Y su esposa, lo detecta inmediatamente. ¡Inmediatamente se despiertan sus antenas biónicas! y ella sabe y se da cuenta, y se pregunta: ¿Por qué este hombre es mas atento, con tal, o tal mujer y conmigo no? Y el diablo es astuto. Porque hoy en día, con todos los ataques y bombardeos que está experimentando el matrimonio, tanto los hombres como las mujeres, es para que puedan ser infieles el uno al otro. ¡Con cuánto cuidado y temor, debemos de andar delante de Dios! ¡Con cuánta responsabilidad debemos de vivir el uno para el otro, y cuidar esa relación matrimonial, para que sea exactamente lo que la Palabra de Dios enseña!

Por eso el apóstol Pablo dice que cada uno cumpla con su deber conyugal, porque si no, ¡Satanás puede tentarlos! Eso dice la Biblia en: 1 Corintios 7:3 El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.

¿Sabe por qué usted ya no tiene la autoridad sobre su familia? Quizás sea por indolencia, o por infidelidad. Sino es por estas dos razones, hay una tercera razón: indiferencia. Indiferencia espiritual. ¿Sabe qué en el terreno espiritual, es dónde usted mas fácil puede sobresalir? Ahí, usted no tiene que demostrar que es más salsa y más inteligente que su esposa. Si usted solamente se mete en la Palabra de Dios y conoce de Dios, vive y practica su palabra, ora y ama al señor, asiste a la iglesia y lee la Biblia, ¿Usted cree que su esposa no se va a dar cuenta? Ninguna mujer que tiene a un varón de Dios como esposo, quiere ponérsele al brinco. Lea: 1Pedro capítulo 3, la Biblia nos cuenta de Sara, dice la Biblia que llamaba a su esposo: mi señor. Y se le cuadraba en cuanto lo veía. ¡Eso es lo que todos los hombres quieren! ¿Como consiguió eso Abraham? Dice la Palabra de Dios, que Abraham andaba con Dios, por lo cual se le llama amigo de Dios. Todas las cosas que él pedía a Dios se le concedían. ¿Usted cree que Sara no escuchaba esas oraciones? ¿Usted cree que Sara no veía a Abraham suplicándole, pidiéndole a Dios y luego veía como milagrosamente Dios le contestaba? Por eso decía: —No, mas vale que yo le llame señor, este puede orar por mí y Dios me quita. y le da una mujer mas joven, ¡No! mas vale que le obedezca—

Jacob no tenía autoridad moral sobre sus hijos. Dina se salió con la suya, se compró esa faldita, esa blusita, se enchinó el cabello, hasta se pintó unos rayitos. Se mandó a arreglar las uñas de vampiro, usaba zapatos modernos. Eso es lo que estaba viendo. Salió a ver a la hijas a las mujeres del país y ella empezó a adoptar esas costumbres mundanas y perversas como propias. Ella empezó ver a esas mujeres perversas como se vestían, a esas mujeres inmorales, indecentes y hermanas créanmelo por su propio bien, Dios ordena precisamente a la mujer cristiana que se vista con pudor, con modestia, con recato dice la Biblia; como conviene a mujeres que profesan la piedad.

Mujeres cristianas deben de ser diferentes a las mujeres mundanas, la gente inconversa tiene que ver una diferencia y no nada mas cuando usted viene a la iglesia mi hermana, sino las 24 horas del día. Hay algunas hermanitas que sí, vienen a la iglesia bien vestiditas y parecen la pura verdad. Y saliendo uno se las encuentra por ahí peor que prostitutas. Todo eso está ahí en la Biblia, yo sé que no lo había visto por eso se lo estoy enseñando.

Fíjese por qué digo lo que digo, vayamos a Génesis 34:2 Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró. ¿Usted cree que si Dina en primer lugar hubiera estado en su casa sujeta a sus padres, hubiera hecho esto Siquem? En segundo lugar: ¿Usted cree que si Dina se hubiera vestido como corresponde a una mujer cristiana este hombre con esos ojos lasciviosos y codiciosos la hubiera visto y hubiera pensado ni siquiera en la posibilidad de abusar de ella? No. Pero Dina se puso su faldita, se puso su blusita, de esas ombligueras que acostumbran hoy en día, y salió. Caminando por las calles de Siquem. Pensando ya soy una mujer liberada, una mujer libre, una hija que no tiene que vivir bajo las reglas estrictas de su padre anticuado, pasado de moda; él como ya vivió su vida ya como está viejo, está amargado. Por eso quiere amargarme a mi la vida. Así hablan los jóvenes y las señoritas ¿verdad? Y vean lo que le costó a Dina. Dice la Biblia que Siquem la vio y hermanos, ¿en qué compañías la debió haber visto Siquem? ¡Cómo la debe de haber visto Siquem, como para haberse atrevido a hacer esa perversidad, sabiendo que ella era una extranjera y que pertenecía a una familia numerosa! Porque la Biblia nos dice que Jacob tuvo muchos hijos. Sabiendo que había un grave problema por delante se atrevió a hacer eso, porque Dina se convirtió en una mujer mundana, a pesar de ser cristiana. Se convirtió en una mujer carnal, una mujer casi como si fuera una mujer inconversa.

Todo empezó con el error de un padre, Jacob desobedeció la Palabra de Dios casi la obedeció, pero no la obedeció como Dios lo había dicho. Dina fue una hija mundana, una hija carnal, una hija que no hizo lo que la Palabra de Dios enseña, que no obedeció a su padre, porque precisamente su padre no había obedecido a Dios. Y ese es el error que muchos padres están cometiendo hoy en día, no están obedeciendo la voluntad de Dios, no están haciendo lo que Dios dice.

Vamos a la iglesia y escuchamos predicaciones y el predicador nos habla acerca de ganar almas, acerca de asistir fielmente a la iglesia, acerca de orar, acerca de leer la Biblia, acerca de diezmar, y tantas cosas que escuchamos en la iglesia, y llegamos a la casa y ahí papá y mamá empiezan a destrozar los mensajes del predicador. ¿Sabe qué eso es lo peor que usted puede hacer? ¡Eso es lo peor! Que usted empiece a criticar, a murmurar, a hablar mal de lo que se predica en la iglesia, ¿por qué? porque sus hijos están escuchando. Tus hijos están oyendo, se dan cuenta de lo que la Palabra de Dios enseña y de lo que usted está haciendo. Ese fue el caso de Jacob. Y no terminó ahí la triste historia, vea lo que dice: Génesis 34:25-29 Pero sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón. Y a Hamor y a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem, y se fueron. Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la ciudad, por cuanto habían amancillado a su hermana. Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo, y todos sus bienes; llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa. ¿Puede imaginarse que cristianos actúen de esa manera? Hijos de un padre y una madre cristiana. Dice la Biblia que mataron, abusaron, robaron. Ahora, yo entiendo la indignación que había en los hermanos de Dina, la molestia, pero ¿Todo con quién empezó? Empezó con papá, desobedeciendo la voluntad de Dios, desobedeciendo la Palabra de Dios.

Ahora aquí tenemos a esos hijos matando, robando, abusando, secuestrando, aprovechándose, yo repito si Jacob cayó en ese terrible error, en ese terrible pecado, ¿Dónde usted y yo no podemos caer? ¡Cómo no deberíamos de vivir con mucho temor y temblor nuestra vida cristiana! ¡Cómo no deberíamos de estar atentos a lo que Dios dice y decirle: Señor, perdóname porque yo no he sido obediente a tu palabra, si es cierto que tú me has mostrado una y otra y otra vez que debo de hacer esto o que debo de dejar de hacer aquello y yo no te he hecho caso Señor perdóname! Es tiempo de que usted y yo recordemos los votos y las promesas que hemos hecho a Dios, así como Jacob, volvamos a Bet-el y le digamos al Señor: Señor perdóname porque yo me quede en Siquem, creyendo que ahí podía hacer tu voluntad, pero hoy me doy cuenta de que ahí no es tu voluntad, ¡Tengo que venir a Bet-el! ¡Tengo que humillarme y tengo que decirte que tu vas a ser el que mandes en mi vida!... ¿Por qué no se lo dice?

Usted esta corriendo un riesgo muy grande, porque hay personas que le están viendo y que van a seguir su ejemplo y exactamente la misma desobediencia que usted a cometido, seguramente que sus hijos la van a cometer y quizás peor lo hagan. Solamente la misericordia, la gracia de Dios puede preservar a nuestros hijos de no meterse en problemas, pero mucho depende de que nosotros seamos obedientes al Señor. ¿Es usted obediente? ¿Está usted haciendo la voluntad de Dios, para su vida? Quizá a algunos les ha llamado para servirle de tiempo completo y usted no le está sirviendo, usted le está sacando la vuelta a ese llamamiento. Usted está tratando de decirle Señor después, después y no es después, es YA.

Jacob tuvo miedo de regresar a Bet-el porque pensaba que quizás Esaú lo iba a matar, pero si la voluntad de Dios es esa, deje que Dios realice su voluntad en su vida, deje que Él haga su voluntad. Déjese usted en sus manos, crea en la Palabra de Dios, obedezca lo que Dios dice. ¿Cometerá el mismo error que cometió Jacob?ü



 

Iglesia Bautista La Plata

Brian R. George, Pastor Bautista

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