La Locura de la Moralidad
 por Charles G. Finney


"El corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y
de insensatez en su corazón durante su vida; " Ecclesiastés
9:3.

Introducción

La Biblia muchas veces atribuye a los inconversos un corazón
común. Siempre distingue entre solamente dos clases de la
raza humana -- los Santos y los pecadores. Los Santos son
los que se han convertido de la vida pecaminosa y ahora son
amigos de Dios. Los pecadores siguen siendo inconversos y
los enemigos de Dios. Entonces, según la Biblia, el corazón
de los inconversos siempre es el mismo en su carácter.

En los días de Noé, Dios testifica: "que la maldad de los
hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los
pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente
el mal." (Génesis 6:5). Fíjese que Dios habla de los
pensamientos del corazón del hombre como si fueran de un
solo corazón -- todos iguales en su carácter moral.
Asimismo, por el apóstol Pablo, Dios nos testifica que " la
mente carnal es enemistad contra Dios;" (Romanos 8:7) No
testifica de una sola persona, ni de unas pocas personas,
sino de todos los que tienen una mente carnal. Entonces,
nuestro texto "el corazón de los hijos de los hombres está
lleno de mal" significa que los hombres estaban de acuerdo y
de un solo corazón lleno de maldad. No habla de una o dos
personas, sino de TODOS.

El Significado de Enloquecimiento de su Corazón

¿Qué quiere decir Dios con las palabras: "insensatez en su
corazón durante su vida"? La antigua versión usa la palabra
"enloquecimiento." Significa que el corazón del hombre está
lleno de locura. 

Hay dos clases de locura: la de la mente y la del corazón.
En la de la mente, el intelecto está torcido. En la del
corazón es la voluntad del hombre que está torcida.

La locura de la mente anula la responsabilidad moral. El que
está loco en su mente no es, por lo presente, responsable
por sus hechos. Está suspendida su responsabilidad porque no
sabe su deber y no puede escoger el hacerlo. Pero en el caso
de la persona que se hace loca temporalmente, por ejemplo
con la embriaguez, las cortes se deben tratar con él como
responsable. La culpa viene de que el hecho que produjo el
delito fue escogido por su propia voluntad. La persona que
toma lo que sabe que le va a embriagar y ponerse fuera de su
mente debe tener la responsabilidad por sus hechos mientras
está borracho. La razón es que él puede preveer el peligro y
evitarlo con mucha facilidad.

La ley general es que mientras el intelecto mantiene su
fuerza normal, se obliga actuar en una manera moral.

Por el otro lado, la locura de la moralidad es locura de la
voluntad. La persona retiene sus fuerzas intelectuales, pero
establece en su corazón exclusivamente el hacer la maldad.
Rehusa hacer caso a los regaños de su conciencia. Deshecha
las obligaciones de su responsabilidad moral. Siempre está
abusando de su conciencia. Su razonamiento afirma que está
obligado a hacer lo justo y lo recto, pero rehusa obedecer
su razonamiento. En esta forma de locura, el razonamiento se
queda intacto, pero el corazón desobedece deliberadamente.

La locura de que refiere el texto es una locura de la
moralidad -- locura del corazón. Al decir "corazón" estamos
refiriendo a la voluntad -- el poder de escoger entre lo
malo y lo bueno. La persona no está loca del intelecto ,
pero se porta como si estuviera completamente fuera de su
mente.

Es muy importante que veamos como se manifiesta la locura de
la moralidad. Así que la Biblia afirma que los pecadores
están locos del corazón, de seguro se va a manifestar para
que lo podamos ver. Es muy notable que la Biblia es muy
buena para descubrir el carácter humano. ¿Lo ha hecho en
este punto? Vamos a ver.

¿Quiénes Son Los Que Tienen La Locura de la Moralidad?

Los que no están locos del intelecto, pero actúan como si
fuera, estos si están locos de la moralidad. Por ejemplo,
los que están locos del intelecto tratan con la ficción como
si fuera la realidad, y tratan con la realidad como si fuera
ficción. Actúan como si la verdad no fuera la verdad, y como
si la falsedad fuera la verdad. Pues, todos saben que los
locos siguen sus sueños como si fueran la mera verdad. Al
decirles la verdad, no les afecta nada. 

Asimismo, los que andan en pecado tratan las realidades de
lo espiritual como si no fueran de la realidad. Siguen sus
sueños vacíos e ideas tontas como si fueran de la verdad más
preciosa.

Actúan como si ellos mismos fueran lo más importante, y todo
lo demás es de poca importancia. Supongamos que vemos a una
persona portándose así todos los días. El anda por aquí y
por acá pensando y diciendo que él es el Dios Todopoderoso.
No respeta los derechos de otros, pero demanda que todos
pongan los derechos de él sobre todo. Ahora, si viera a una
persona portándose así, le contaría como un blasfemo o un
loco.

Ahora fíjese en esta verdad increíble: mientras los
pecadores hablan con sentido y muestran que saben la verdad,
se portan como si no fuera la verdad -- como si ellos mismos
fueran lo más importante del universo, y que los intereses
de Dios no cuentan para nada. En la practica, todos los
pecadores hacen así. Es el elemento más básico del pecado.
El egoísta nunca respeta los derechos de otros, a menos que
de una manera le convenga él mismo y le ayude cumplir con
sus deseos.

Si una persona cree que él mismo está sobre todos y que
importa más que todos, esto comprueba la locura de su
intelecto. Lo encerrarían en el manicomio más cerca, rápido.
Cuando muestran que saben un mas, pero actúan en contra de
su conocimiento, decimos, con la Biblia, que tienen
"enloquecimiento en su corazón durante su vida."

Fíjese que se manifiesta la locura en la manera que él
estima lo temporal y lo eternal. Su forma de vivir declara
que él estima mucho más importante lo de ahora que lo de la
eternidad. Si una persona diría con palabras que el caso
fuera así, sabríamos que está bien loco, y lo ayudaríamos a
llegar al manicomio pronto.

Ahora, suponga que no lo dice con la boca, y sabe que no es
la verdad, pero siempre vive como si fuera la verdad. Lleva
su vida como si así fuera. Entonces, ¿qué? La respuesta es
muy sencilla: él está loco de la moralidad. El
enloquecimiento está en su corazón.

Así es la practica de todos los que viven en pecado.
Prefieren lo temporal a lo eternal. Dicen con sus hechos,
"Dame el gozo de ahora. ¿para qué me preocupo de los asuntos
triviales de la eternidad?"

De la misma manera, el pecador estima el cuerpo más
importante que el alma. Si alguien dice así, y anda tratando
de comprobarlo, sabemos que está loco en su mente. Si es
amigo de usted, le duele al corazón al verlo así -- tan
loco; ya que perdió su razonamiento! Lo que mejor sí lo
supiera, pero sigue viviendo así, diría que está loco de la
moralidad.

Si ve a una persona que está destruyendo sus cosas, no por
equivocarse, ni por accidente, sino a propósito y ésta
persona hace cosas que le hacen daño a su salud, y no le
interesan para nada sus mismas cosas, iría con un juez para
que le encerraran en un manicomio, y le quitaría sus cosas
para que no las destruya. En lo espiritual, el pecador, a
propósito, vive en una manera que está en contra de sus
intereses más importantes, dados los medios para conseguir
la sabiduría, no aprovecha. Los tesoros del Cielo están
puestos a su alcance, pero no los agarra. Riquezas infinitas
las están ofrecidas como regalo de Dios, y no las toman.
¡Claro está! Si el pecador tratara con las cosas temporales
de la misma manera que trata con las cosas espirituales,
todos dirían que está bien loco. Dirían así: "Ves, que este
hombre se porta en contra de si mismo en todo. ¿Quién puede
decir que no está loco? ¡Un hombre que no está loco no actúa
así!"

En los asuntos morales, el pecador siempre le echa ganas
para subvertir sus propios intereses. ¡Se hace destituido
para siempre! ¡Oh, como se empobrece su alma, cuando pudiera
tener las riquezas del Cielo!

El pecador hace esfuerzos para realizar lo imposible. Por
ejemplo, piensa hacerse feliz en su pecado y egoísmo. Pero
saben bien que no se puede. Pregúntele, y él le va a decir
que eso no es posible. Todavía, a pesar de esta convicción,
sigue buscando la felicidad en su pecado. Sigue tratando,
como si esperara un día llegar a encontrar lo imposible.

Tal vez, no le sorprende, porque esto es muy común. Pero,
vamos a suponer que veamos a una persona tratando así con
los temas mundiales. ¿Qué pensaría usted de él? Por ejemplo,
lo ves que está trabajando duro para hacer una escalera
larga. Usted le pregunta: "¿Qué estás haciendo?" Le
contesta, "Pues, estoy haciendo una escalera que alcanzará a
la luna." Usted ve que él está gastando sus esfuerzos y su
dinero para poder llegar a la luna por una escalera. ¿No
diría usted que este hombre está completamente loco? Si no
estuviera loco, sabría que esto no es posible.

Pero, acerca de las cosas espirituales, el pecador siempre
está tratando de hacer lo imposible -- estar feliz mientras
practica su pecado; contento cuando está en rebelión a su
propia conciencia; alegre mientras su corazón está en guerra
contra su razonamiento. Buscando la felicidad en el pecado
es como si buscara una bendición cortándose su cuerpo,
arrancándose los ojos, y sacándose los dientes. Aun el
pecador sabe bien que no puede encontrar la felicidad entre
el pecado como sabe que no puede mantener la salud y
comodidad maltratando su cuerpo. Mientras vive de una manera
tan loca, sabiendo que siempre va a ser vencido y
descontento, muestra que está loco de la moralidad.

Otra manifestación de la locura del intelecto es la pérdida
de la confianza en sus amigos. Muchas veces, es la primera
señal de que se ha vuelto loco. El pobre hombre piensa que
sus mejores amigos le quieren quitar sus cosas y hacerle
daño. No importa que le muestren mucha evidencia al
contrario, sigue pensando que se han puesto en contra de él.

Igualmente, el pecador, en su locura, trata con Dios así.
Mientras sabe dentro de si que Dios es su mejor amigo, con
su practica trata con Dios como si fuera el enemigo más
grande. Nada o nadie puede convencerlo de confiar en Dios
como amigo. De hecho, trata con Dios como si fuera el
mentiroso más grande del universo. Es increíble , pero pone
al revés el respeto que debe a Dios y a Satanás. Trata con
Satanás como si fuera Dios, y con Dios como si fuera
Satanás. Cree y obedece a Satanás. Desconoce, deshonra, y no
obedecen a Dios. ¡Que extraño que pone al revés las cosas!
Pondrían el trono del universo a Satanás y daría a él el
puesto más alto del Cielo. Enviaría al Dios Altísimo y Santo
al infierno. No se tarde en rendir a Satanás el poder que
sobre su corazón es solamente debido a Dios.

Ya hemos anotado que uno que está loco trata con sus amigos
como si fueran sus enemigos, y que muchas veces es la
primera señal que muestra su locura. Si es un esposo, pues
piensa que su esposa le quiere envenenar con la comida. Me
acuerdo de la primera vez que vi a una persona loca, y como
me impresionó mucho. Iba en mi caballo y me acerqué a una
casa. Me fijé que una ventana estaba abierta y oí un llanto
no terrenal. Acercándome, alcancé a oír las palabras de un
hombre salvaje que decía, "Ven, ven acá. Aquí está la ramera
de Babilonia. Me quieren matar. Me van a matar." Me bajé de
mi caballo y fui a la casa. Allí encontré a un hombre
encerrado en una jaula y quejándose con mucha amargura de su
esposa. Me volteé a ver a su esposa y vi en su cara la
tristeza y la carga de su corazón. Su querido esposo era un
maníaco. En este momento me di cuenta como piensan los locos
de sus amigos.

El pecador sabe que Dios es su amigo de verdad, y quienes
son sus amigos en el mundo. Pero con sus hechos tratan a
Dios como el esposo de esta pobre mujer trata con ella. Es
como si saliera a decir a todos con voz alta que, "¡Que
sepan todos que Dios es un tirano! ¡Dios no es digno de su
confianza o amor!"

Todos saben que el pecador de hecho trata con Dios de esta
manera. Estima la vida Cristiana como si fuera incoherente
con su propia felicidad y gozo. Yo he conocido a personas
que pensaron que cada intento de convertirles al
cristianismo era un plan para atraparlos en la esclavitud.
De ninguna manera ellos piensan que Dios les ama y que el
Cristianismo vino de un Dios de amor. Según ellos, la vida
Cristiana sería su ruina. Aun, en todo esto están actuando
en contra de sus propias convicciones. Sus corazones les
dicen que no es así. Si no fuera así, su culpa no sería tan
grande como es.

Otra marca increíble de la locura del intelecto es que la
persona se emociona mucho con naderías y tonterías y está
muy apático a las cosas más importantes del universo. Vemos
a una persona que pasa el tiempo juntando piedras y pajas y
guardándolas como si fueran tesoros. Pero, si todo el pueblo
donde vive él está en llamas, no le interesa, ni le preocupa
para nada. Puede morir la gente alrededor de él, pero no le
afecta nada. ¿No diría usted que este hombre está loco? Pero
esto es la mera verdad acerca del pecador. Siempre está
emocionado a lo máximo con las cosas de este mundo, que son
paja y piedras comparadas con los tesoros celestiales que le
ofrece Dios. Pero, ¡que apático está con las cosas más
valerosas del universo. Casi no tiene ningún pensamiento
serio de su alma, que vale más que todo lo que está en el
mundo. Si no supiera mejor, diría que, "de cierto, el pobre
no tiene razonamiento." Pero, ya que si sabe mejor,
solamente puede decir que está loco de la moralidad, y "el
corazón de él está lleno del enloquecimiento durante su
vida."

La conducta del impenitente es perfectamente irracional. Es
la mejor muestra de la irracionalidad que hay. Se muestra en
los motivos que tiene para vivir, y los medios que usa para
cumplir con sus deseos. Todo es completamente irracional.
Una meta escogida por la locura, perseguida por medios
inventados por la locura; esta es la historia de las
multitudes que rechazan a Dios. Si estas decisiones resultan
de un intelecto defectuoso, decimos que el hombre se ha
vuelto loco. 

El pecador muestra la evidencia de la locura moral tal como
el manicomio muestra la evidencia de la locura del
intelecto. Podría ir a un manicomio y visitar cada cuarto,
pero no va a encontrar ningún loco que muestre más su locura
del intelecto como cualquier pecador muestra la locura de la
moralidad. Si el manicomio muestra que sus internados están
locos del intelecto, así, igualmente el pecador muestra que
está loco de la moralidad.

Parece que el pecador tiene miedo de ser salvo. Muchas
veces, trata de hacer la salvación muy difícil. Por ejemplo,
ya sabe lo que dijo Cristo acerca de las riquezas, y que
difícil es salvar a un rico. Ha leído en la Biblia las
palabras, "¡Cuán difícil les es entrar en el reino de Dios,
a los que confían en las riquezas!" Pero, ¿cuántos de ellos
buscan las riquezas más que todo? Para tener las riquezas,
muchos están dispuestos a sacrificar sus conciencias,
algunos su salud, ¡todos parecen listos a sacrificar hasta
sus almas! ¡No hay una manera mejor para asegurar su
condenación! Así que estiman la salvación como si fuera la
condenación y la condenación como si fuera la salvación.
Siguen con ganas la condenación como si fuera el cielo, y
huyen de la salvación de Dios como si fuera el infierno.

¿Es exageración esto? ¡Claro que no! ¡Es la mera verdad! Los
pecadores se apuran hasta el camino del infierno como si
fuera lo principal de su existencia, y huyen del camino de
Dios como si fuera la consumación de la maldad. Si usted es
pecador, este es su estado moral. Estas verdades son muy
claras, y no estamos exagerando nada.

La locura de la moralidad es un estado de pura maldad.
Sabemos que la persona es culpable porque es un estado
completamente voluntario. Resulta no de la pérdida del
razonamiento, sino del abuso de lo mismo. La voluntad
persiste actuando en contra de la conciencia y el
razonamiento. Aunque le regaña fuerte su conciencia, y
también su mismo razonamiento, el pecador sigue adelante en
su rebelión contra Dios y su benignidad. El que practica tal
maldad en su voluntad, debe ser culpable.

Sus acciones son premeditadas. El pecador peca cuando está
bien calmado, así como cuando está emocionado. Si comete
pecado en un momento cuando está emocionado, no se
arrepiente y busca a Dios cuando ya está calmado. Más se
defiende de lo que hace en sus emociones. Esto aumenta su
culpa.

Los propósitos del pecador son firmes y persistentes. De
diez mil maneras, Dios le está impresionado para que cambie
sus propósitos, pero casi siempre es en vano. Su carrera de
pecado está en contra de todas sus obligaciones hacia Dios.
¿Quién es el hombre que no sabe esto? El pecador nunca actúa
con motivos dignos -- nunca toma en cuenta sus obligaciones
-- nunca reconoce su obligación de amar a su prójimo como a
si mismo, ni a honrar al Señor su Dios. Es un rechazo
completo a la ley de Dios y el Evangelio. La ley de Dios no
la obedece, y el Evangelio y perdón no acepta. Está
determinado a resistir el poder de Dios y atreverse a Su
venganza. ¿No está loco por sus ídolos? ¿Cree usted que es
una exageración cuando dice la Biblia que tienen "insensatez
en su corazón durante su vida"?

Comentario

El pecador dice de los Cristianos que están locos. Tan
pronto como el Cristiano empieza a mostrar que la verdad es
una realidad, el inconverso grita, "¡Ya ves, se ha vuelto
loco!" Pero el mismo pecador dice que la Biblia es verdad, y
confesa que lo que cree el Cristiano es verdad también. Más
todavía, confesa que los Cristianos están haciendo lo que
deben de hacer, y lo que él debe hacer también. Aun, les
dice que están locos. Es muy extraño que el pecador sabe que
los que son salvos son la únicas personas racionales en el
mundo. Recuerdo bien que lo veía antes de ser salvo yo.
Sabía en aquel tiempo que los Cristianos son los únicos que
no son locos.

Si la locura del intelecto nos asusta, ¿cuánto más la locura
de la moralidad? Hablo de la primera vez que conocí una
persona loca del intelecto, y como me afectó, pero debería
afectarnos mucho más uno que está loco de la moralidad.
Imagínese un hombre muy sabio y respetado por todos. Luego
algo le pasa al cerebro, y se vuelve loco, y empieza a
actuar como un imbécil. Todos sentirían tristes porque un
hombre de sabiduría y respeto ya perdió su razonamiento.
¡Que horrible! ¡Que lástima!

Pero, ¿cuánto más horrible sería verlo cambiarse a un
imbécil inmoral? Su corazón egoísta toma control y hace
tonto su intelecto gigantesco. Su integridad moral se
desaparece por su egoísmo. Tal hombre se convierte en un
borracho, flojo y sucio. Si todo esto le pasa a un hombre
sabio y respetado, ¡qué susto nos daría! Es mucho peor que
la locura del intelecto.

Aunque hay algunos pecadores que parecen justos,
disciplinados, y de buen carácter, la verdad es que todos
los pecadores están locos. A pesar de todo lo que saben de
la eternidad, los controlan las cosas temporales. Teniendo
más oportunidades que un ángel, no aprovechan nada. Está
controlado cien por ciento por su corazón carnal y egoísta.
¿Cómo ven tal cosa los ángeles? ¡La eternidad es tan larga,
y sus emisiones tan importantes, y todavía se apura hacía el
infierno como si fuera al cielo! Y todo esto porque está
infectado con los placeres del pecado por un corto tiempo. A
primera vista, parece que él ha confundido el infierno y el
cielo, pero no es un error del intelecto. El sabe muy bien
la diferencia entre el cielo y el infierno, pero se engaña a
si mismo con los deseos de su corazón. La verdad triste es
que él ama el pecado, y lo seguirá. ¡Ay! ¡Tan loco, se apura
en su ávido a su condenación, como si buscara al cielo!

¡Que sentir nos da al pensar de un amigo volviéndose loco y
convirtiéndose en imbécil! ¡Pero mucho peor que ande en
pecado! Sería mejor que toda la familia se volviera loca que
solo uno de ellos anduviera en pecado. De cierto, lo
anterior no es nada comparado con lo posterior. El imbécil
no siempre estará así. Cuando este cuerpo terrenal esté
enterrado, el alma estará libre, como si nunca hubiese
estado aprisionada. El cuerpo en la resurrección florecerá
eternamente. ¡Pero la locura de la moralidad aumenta más y
más para siempre! La raíz de esto no es un cerebro
defectuoso, sino un corazón corrupto, y un alma enferma. La
muerte no le cura. La resurrección para él será nada mas
vergüenza y dolor; y la eternidad le dará un lugar para
mostrar su locura para siempre. 

Muchos tienen más miedo de ser llamados locos que ser
llamados malos. Ciertamente, muestran el engaño que está
dentro de sus pobres corazones.

La locura del intelecto es una lástima, pero no es una
vergüenza. La locura de la moralidad es una vergüenza
indecible. Por eso dijo Dios en la Biblia que algunos se
levantarán para "vergüenza y confusión perpetua."

Ser convertido a Dios es ser curado de la locura de la
moralidad. Consiste en restablecer la voluntad y las
emociones bajo el control del intelecto, el razonamiento, y
la conciencia, que la persona esté en harmonía con si mismo.
Así que todo está en su lugar como Dios quiere.

A veces personas que han sido convertidas, pero no bien
establecidas, se caen otra vez en la locura de la moralidad.
Así como algunos que han sido curados de la locura del
intelecto a veces se caen otra vez en ella. Este es un caso
muy triste para la familia de él, pero no tan triste como él
que cae de nuevo en la locura de la moralidad.

Un manicomio es un lugar muy triste. ¿Dónde está la persona
que no le toca el corazón al contemplar tal situación?
Fíjese, pasando por los cuartos del manicomio. Allí está una
mujer se ve muy noble, pero completamente loca. Allí está un
hombre bien educado y de un nivel social muy alto, pero
ahora tiene los ojos vacíos y se ve que está loco de su
intelecto. ¡Que lástima! Si un manicomio está así, ¿qué
lugar es el infierno? Si estos manicomios están tan
horribles, ¿cuánto más horrible es el manicomio donde se
internan los que están locos de la moralidad? Este manicomio
se llama el infierno?

Imagínese que vayamos a varias ciudades viendo los
manicomios. Vamos a Nueva York, a London, y a una ciudad en
cada país del mundo. Se cansaría pronto, diciendo, "¡Ya!
¡Ya! ¡Basta! ¡No aguanto más!" ¡No puedo ver tanto tristeza!

Ahora, imagínase que vayamos al gran manicomio del universo
-- al infierno de las almas perdidas. Si los hombres se
hacen locos, Dios tiene que encerrarlos. El bienestar de su
reino requiere que la locura de la moralidad esté separada
de entre la gente sana y encerrada en lugar aparte y solo.
Allí están ellos que tienen sus intelectos buenos pero sus
corazones malos. ¡Ay, que lugar para estar siempre! ¡El gran
manicomio del universo!

A veces los pecadores aquí en la tierra alcanzan a ver su
locura. Yo recuerdo que una vez se me ocurrió que los que
sirven a Dios son los únicos que están sanos de la mente. Me
preguntaba, "¿Por qué creo así? ¿Me haría daño servir a
Dios? ¿Me quitaría la paz o arruinaría mi vida? ¿Por qué
sigo yo en éste camino?" Me contestaba así a mi mismo, "No
puedo explicar de otra manera de que estoy loco. No puedo
decir más que mi corazón está firme en la maldad y no quiere
arrepentirse."

¡Ay, del pobre imbécil! No es que tiene mala suerte, sino
que está muy maligno. ¿Cuántos de ustedes saben que su caso
es así? Si es joven, tal vez su padre piensa que usted está
sano de la mente. Puede ser que tiene el intelecto bien,
pero la moralidad no. Mi estimado amigo, ¿qué le dice la
conciencia y razonamiento acerca de su comportamiento moral?
Si le condenan en su corazón, ¿qué es usted mas que un loco?
¿Quiere ser recordado en el cielo así?

Para terminar, el tema muestra la importancia de no resistir
el Espíritu Santo de Dios, porque por medio del Espíritu
Santo los que están locos de la moralidad pueden ser
curados. ¡El es la Luz, y si rechaza la Luz, no le queda más
que las tinieblas para siempre! 

¡Oh, pecador! ¡Tenga cuidado con la luz que Dios le da a su
corazón tan oscuro! ¡Si no se aprovecha de ésta luz el día
en que se muera va a ser la puerta a una eternidad de noche
y tinieblas para siempre!

Iglesia Bautista "La Plata"

Brian R. George, Pastor Bautista / Casilla de Correo 48 / 1900 La Plata, Bs.As. / Argentina / Phone: 011-54-21-22-8958 / Correo Electronico: argbgr@Satlink.com Nuestra pagina en Ingles: http://geocities.com/Athens/Forum/4060/


Last revised: May 30, 2001.