NO HAY OTRO NOMBRE

Pastor Elmer Fernández

Y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4:7-12

En el libro de Hechos 3, nos cuenta la historia de cuando Pedro y Juan yendo a orar al Templo encontraron a un limosnero que era cojo de nacimiento, en el versículo 6, dice: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Este hombre que era cojo de nacimiento se levanta y se va. En los Estados Unidos, por causa de la ayuda del gobierno para los pobres, no se ven tantos pidiendo limosna como en otros países. Pero en nuestros países latinos se ven más. Yo recuerdo yendo a Monterrey y allí en una de las calles principales, vi a un hombre que no tenía piernas y su brazo estaba bien mal, solo tenía una manita que podía estirar, pidiendo: alguien ayúdeme, alguien por favor, ayúdeme. Se veía en malas condiciones, él estaba mendigando en una esquinita pidiendo una limosna, pidiendo unos centavitos. Véalo allí en las condiciones en las que él ha estado toda su vida y está en esa esquinita, como diciendo —mírenme estoy inútil aquí.— Él no podía hacer nada por sí mismo. Él solo alcanzaba a estirar su manita. Alguien se acerca y le da una limosna. Así estaba este hombre que está en la puerta La Hermosa. Estaba pidiendo —una limosnita por favor— Y pasa Pedro y le dice: No tengo dinero, no tengo oro, no tengo plata, pero tengo algo mejor que el oro y la plata. En el nombre de Jesucristo, levántate y anda. Y ese hombre cojo se levantó y empezó a andar. ¿Te puedes imaginar lo contento que él estaba andando? Él podía ahora andar. Y dijo: ¡Gloria al Señor! Y se fue muy contento.

Después más adelante, a los religiosos del pueblo no les gustó esto porque les hacía lucir muy mal. Es algo así como cada persona que tiene una Iglesia muerta quiere criticar al que está haciendo algo. Porque piensan que debe haber algo malo allí. Todos los religiosos dicen: —Eso no está bien, eso no puede ser.—

Ahora hay que entender que Dios no nos mandó a sanar a toda la humanidad, nos mandó a salvar a la humanidad. Bueno, pues esos religiosos le preguntan a Pedro ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? Y él les dice a ellos, en el Hechos 3:12, Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? Pedro se pone a decir aquí: No me miren a mí como que yo lo hice, yo no lo he hecho, no me miren a mí. No me miren a mí como que yo pude predicar en Pentecostés y tres mil recibieron a Cristo, esa vez yo no lo hice, como ahora yo no lo he hecho.

Hechos 4:4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil. El número de los varones que fueron salvos eran de cinco mil, ¿te puedes dar cuenta de la invitación? ¡Cinco mil hombres vinieron al frente y recibieron a Cristo como su Salvador! Fíjate bien, la religión y la salvación verdadera son para los hombres también. Cinco mil hombres aquí vinieron al frente y dijeron: —Queremos recibir a Cristo— Y dijo Pedro: ¡Hey, no soy yo el que lo está haciendo! No soy yo el que le puede decir a alguien levántate y anda, no soy yo. Él dijo: Es el nombre de Jesucristo en el cual hay poder. No es en el nombre de Pedro. No es en el nombre de tal y tal es en el nombre de Cristo. Y entonces Pedro predica este mensaje y Pedro dice esto: Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. No hay ningún otro nombre dice Pedro, en el único nombre que podemos ser salvos es en el nombre de Jesucristo.

El nombre es para identificación. Cuando tú dices: Elmer Fernández, tú te estás refiriendo a mí. Un nombre es para identificar a una persona, por eso Dios le dijo a María: y llamarás su nombre Emmanuel, que traducido es Dios con nosotros. En Éxodo dice ... que mi nombre sea anunciado en toda la tierra. En 2 Samuel 7:13 dice: El edificará casa a mi nombre. En Ezequiel dice: Al ver mi santo nombre profanado. El nombre de Jehová, el nombre de Dios es importante. Hay algo en el nombre de Jesucristo.

En 2 Crónicas 7:14 dice: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado. Mi Biblia dice: Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. Hay algo en eso del nombre de Jesucristo. Hay un poder en ese nombre, hay un poder en esa persona que ningún otro tiene. ¿Cuál es ese poder? El poder que puede decirle a ese paralítico levántate y anda.

Este mundo se ha enredado con eso de sanidad y yo creo que Dios tiene poder para sanar hoy en día, yo lo creo. Pero yo no creo que Dios nos haya mandado al mundo a sanar a las personas, hay una enfermedad cual las personas necesitan más ser curados, no es lo mas grave ser paralítico, ser cojo o tener problemas físicos; la enfermedad más grande que la humanidad necesita la ayuda de ese nombre, es la enfermedad del pecado, la condición de pecado. El pecador esta condenado camino al infierno, eso es lo que le hace falta a la gente, una salvación para su alma. ¿Qué tiene de grande que yo le diga a este hombre: —levántate y anda,— y que no fuese salvo, que muriera y fuera al infierno? Es mas importante su alma que el cuerpo de él, Ese cuerpo va a morir y va a ir a la tumba de todas maneras. Dios está más interesado en el alma de cada persona. Por eso Pedro dijo aquí: —No se entusiasmen porque levanté al cojo, Dios lo levantó. Fue en el nombre de Cristo, pero hay algo más importante que esto y es la salvación de las personas. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos No hay otro.

Juan 1:12 dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. En 1 Juan 5:13 leemos Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

Los nombres tienen un significado. Por ejemplo el nombre de Moisés significa: salvado o sacado de las aguas. El nombre Elías significa: el Señor es Dios. El nombre Elmer significa: noble. El nombre de Lázaro significa: ayudado por Dios. Yo me he conseguido uno de estos libritos donde vienen diferentes nombres, y he buscado en la Enciclopedia diferentes nombres, y me enteré que el nombre de Pablo significa pequeño. Pablo es pequeño, y me di cuenta que el nombre de Pedro es piedra. Pero hay algo interesante el nombre María se deriva de Mara que significa amarga o amargura. Entonces el nombre María significa amargura. María representa a esta humanidad que está en amargura, estamos amargos por el pecado y el único que puede cambiar esa agua amarga en dulce es el nombre que es sobre todo nombre, el nombre de Jesucristo. No es casualidad que la virgen María su nombre significara amarga. Fue para enseñarte que el poder no está en la virgen María, el poder no está en la religión, el poder no está en esta Iglesia. Mi amigo, mi amiga el poder está en el nombre del Señor Jesucristo, ese es el nombre sobre todo nombre.

Filipenses 2:9-11 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Tú tienes una oportunidad, la de confesar y clamar en el nombre de Cristo antes de morir. Si tú, antes de morir clamas en el nombre de Cristo y le pides a Cristo y le llamas por nombre y le llamas a El y le pides que te salve, que te libre del infierno, Él ha prometido que lo haría. Pero si lo tú rechazas por lo que sea, después de morir tú vas a ir al infierno. Algunos hombres se creen machitos y son de los que dicen: —vive la vida, diviértete con las mujeres.— Mentira, un día te vas a encontrar con Cristo cara a cara, y vas a ver a esa persona con ese nombre que es sobre todo nombre a Jesucristo, y vamos a ver que le dices tú entonces a Él. —No, esa vida de religión no es para mí— No estamos hablando de religión, la religión no ayuda a nadie, ni ha ayudado a nadie. Estamos hablando del nombre de Cristo y la salvación que hay en Cristo.

Puedes decir: —Yo estoy muy contento con mi pecado— Está bien, si tú quieres jugar con el pecado juega con él. Pero yo te garantizo que más adelante el pecado te va a dejar la mordida y te va dejar probar lo amargo que el pecado es y te van a tener que cambiar el nombre de Noemí (placentero) a Mara (amargo)

Hay algunos que leen esto que ya han probado el pecado y saben que lo que yo estoy hablando es verdad. El pecado deja amargura, deja vacío. Lo que el mundo quiere es dinero pero el dinero no satisface. Una mujer me vino a ver, ella estaba llorando, estaba miserable. Compró una casa de $150,000 Dls. A esa casa le acababan de poner alfombra nueva y muy gruesa, cuando caminabas en ella te hundías. Ella dijo no me gusta el color quítenla y pongan otra. Yo dije: ¡Guau! Que me la den a mí entonces. Su papá tenía unas minas grandes y cuando su papá murió le dejó toda la herencia a ella. Yo creo que le entraban $2,000 o 3,000 Dls. mensuales de la herencia y además de otras entradas de $4,000 o 5,000 Dls. que tenía. Pues ella estaba allí llorando, miserable, vacía. El dinero no satisface, la droga no es la respuesta, la droga no satisface, la droga solo lo que hace es amarrarte más y hundirte más.

Muchos hombres se agarran de las bebidas alcohólicas y piensan que son bien machos porque se están emborrachando. —Un momento pastor, Cristo hizo vino— Si el único versículo que los borrachos conocen. ¿Se ha fijado? Cristo hizo vino, pero no fue vino fermentado. El hizo vino puro, vino limpio, el no hizo una cosa fermentada. Dios dijo que no se tomara el vino cuando está rojo, es decir cuando está fermentado, cuando te daña.

Hay montones de personas que están amarradas con el alcoholismo, y hay muchos que ni cuentan se dan que están amarrados, y dicen: —Yo no estoy amarrado— Entonces, ¡deja de tomar por el resto de tu vida!. Pero no pasa ni una semana y tienes que volver otra vez y algunos no pasan un día y tienen que volver otra vez a embriagarse. Y allí estás con tu bebida. —Pero esto es bebida de machos— Si eso es ser machos, yo no quiero serlo. ¿Bien macho? Pegándole a la mujer. ¿Bien macho? Que todo te lo gastas en la cantina. ¿Bien macho? Que no tienes para darle de comer a tu familia. Tú criticas a la Iglesia y dices —Todo lo que piden es dinero, dinero, dinero— Y vas y cambias el cheque entero en la cantina. Vamos a ser sinceros, vamos a mirarnos cara a cara como es. Te gastas el cheque entero en la cantina y no tienes ni para ti, ni para tu familia, ni para nada. Y el cantinero haciéndose rico, explotándote a ti y tú como un tonto dándole todo el dinero a él. ¿Pero que pasa? Tú ya estás amarrado.

Algunos dicen yo quisiera librarme de esto, pero tú bien sabes que no puedes. El pecado empieza como una telaraña. Y tú dices yo lo rompo cuando yo quiera, yo lo dejo cuando yo quiera. Pero de la noche a la mañana se vuelve como una soga y ya está tan dura pues el pecado se volvió un vicio y ahora es una cadena. Antes podías y ahora ya no puedes, el diablo te tiene amarrado con esas cadenas que te llevan al infierno. Y él se ríe en tu cara, se burla y te dice: —Tú te creías que eras bien macho— Mírate ahora lo macho que eres, allí te estás quemando en el infierno, ardiendo, gritando y llorando. Ahora dile al cantinero que te ayude. Ahora, pídele a la virgencita que te ayude. Ahora, pídele a los santos, pídele a la religión, pídele a cualquiera que te ayude.

No hay nadie mi amigo que nos pueda ayudar a nosotros excepto el nombre de Jesucristo y la persona de Jesucristo. Todos hemos sido encadenado por las cadenas del pecado, pero ¡Gloria a Dios! Cristo rompe las cadenas y nos da su libertad. Hay poder en ese bendito y bello nombre.

Te voy a aclarar algo, yo no estoy aquí para rascarte las orejitas, para darte lo que te gusta, yo estoy aquí porque quiero agradar al Señor y porque te amo y quiero darte lo que necesitas. No lo que quieres leer sino lo que necesitas. Lo que necesitas oír es la verdad de la Palabra de Dios.

Mateo 17:4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Aquí Cristo se lleva a Pedro, Jacobo y Juan al monte de la transfiguración y allí no lo ven como un hombre cualquiera sino que lo ven como el gran Dios, como el Omnipotente Dios. Pedro lo ve a lado de Moisés y Elías. ¿Quién es Moisés y Elías? Moisés probablemente era el hombre de Dios más grande que ha vivido en la tierra. La Biblia nos dice que hablaba con Dios cara a cara.

Elías, era aquel que se enfrentó con cuatrocientos profetas de Baal y dijo quien era el verdadero Dios. Elías les dijo: vamos hacer un altar. Tú pon en el tuyo un animal, sacrifícalo y llama a tu Dios que mande fuego del cielo y consuma el sacrificio. Los profetas falsos se pusieron a clamar y Elías a burlase de ellos, les decía: llamen más duro a lo mejor está durmiendo su diosito, o a lo mejor se fue de vacaciones, o a lo mejor la línea esta ocupada llama más tarde. Él se empezó a reír de ellos. Al final les dice: Vamos a ver de veras quien es Dios. Mandó abrir una zanja alrededor del sacrificio, y les dice echen un barril de agua. Señor Elías —le dicen los asistentes de pastor, pues los asistentes de pastor siempre están metiendo las narices donde no deben de meterla— ¿Usted sabe lo que está haciendo? Pastor Elías yo no creo que se debe hacer así. El respondió: No pregunten. nada más hagan lo que les digo. Toma agua y ponla allí. Volvieron otra vez y dijeron: —Pastor pero la madera mojada no se quema.— Ya lo se tonto, yo se que la madera mojada no se quema, nada más has lo que te dije, échale agua a la madera. Le vuelven a echar otro barril, y otro y otro. Todos los asistentes de pastores de Elías dijeron: —Nuestro pastor Elías se ha vuelto loco, él no sabe lo que esta haciendo.—

Empaparon la madera. —¿Este hombre no sabe que la madera mojada no se va a quemar?— Pero Elias sabía que Dios puede quemar madera seca como también la madera mojada, pues a Dios no le importa como esté.

Después que estaba la zanja llena de agua. Elías dijo: Señor demuéstrales quien es Dios. De pronto fuego viene del cielo y consume el sacrificio, y no solo el sacrificio, sino la madera mojada y hasta doce piedras que habían puesto como altar. Todos se quedan maravillado y dijo Elías: ¿Tienen alguna pregunta de quién es Dios? Y todos dicen: —Miren qué gran hombre es Elías—

Estando en el monte de la transfiguración, tenemos a Moisés, y a otro lado a Elías. Pedro dice: ¿Señor por qué no hacemos tres tabernáculos o enramadas, uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías? Pero mientras aun hablaba Pedro una nube de luz los cubrió y he aquí una voz desde la nube que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. A El oíd. Dios dijo: ¡Hey quiten no pongan su mirada en Moisés, ni la pongan en Elías. Ellos solo son sucios pecadores usados por mí, hay uno solo que es perfecto, hay uno solo que es bueno, hay uno solo que es Dios, ese es Jesucristo, ese es mi Hijo amado! Pedro se quedó temblando, Pedro había aprendido bien.

Pedro se caería hacia atrás si viera las estatuas que tienen de él y de cómo las honran. Yo creo que le daría indigestión. Hay un nombre sobre todo nombre ese es el nombre del Señor Jesucristo.

Imagínate que han encadenado las manos, que me han encadenado los pies, que me han encadenado todo mi cuerpo y me van a tirar en alta mar, y no tengo a nadie que me pueda ayudar, tengo que clamar a alguien. No hay nada que pueda hacer por mi mismo. ¡Alguien ayúdeme, alguien ayúdeme! Hay un solo nombre que te puede ayudar a ti, tú estás encadenado por el pecado y el diablo te va a tirar al infierno un día y hay uno solo que te puede ayudar y ese es el nombre de Cristo, a quien puedes clamar y decir: Señor Jesucristo ten misericordia de mi, sálvame. Líbrame del infierno, yo pongo mi fe en el nombre de Jesucristo y ese nombre es el único nombre que puede romper las cadenas ¡dame libertad y dame Salvación!

Déjame hacerte una pregunta ¿A qué nombre estás clamando? Hay muchos que hacen su rosario, hay muchos que están clamando a diferentes personas. Tú llamas a la virgencita a los santos y hasta ante el sacerdote te confiesas, pero hay un solo nombre en el que puedes encontrar salvación. No dije el nombre de la Primera Iglesia Bautista, no dije el nombre de Elmer Fernández, te estoy diciendo que hay un solo nombre, ese es el nombre de Jesucristo. FIN


Iglesia Bautista La Plata

Brian R. George, Pastor Bautista

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