"Agólpanse en mi mente los recuerdos de aquellos melancólicos acentos
que por primera vez oí en Estanislao del Campo:
ellos traducían en sus cantos, el reflejo fiel del estado espiritual que les embarga,
cuando en noches apacibles a plena lumbre de luna,
desde la toldería enmarañada, excitados por la aloja,
todos los años celebran como coronación festiva al término de sus fáciles
cosechas de la vaina madura del algarrobo.
Y, estos recuerdos me dan que pensar.
Nadie me exigió  que me quedara en Estanislao del Campo para siempre. Yo elejí esa vida, en el silencio y la soledad."
Iglesia de Estanislao del Campo

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