Luis J. Moglia Barth, que tenía en su haber, dos películas mudas con su nombre en la dirección y varias compaginaciones con material fílmico local y extranjero, después de realizar un intento sonoro sin discos e inconcluso, que tituló "Consejo de tango" y que se componía de solo dos rollos, se presentó ante don Angel Mentasti y le propuso la filmación de un largometraje sonoro con tangos en la trama.
Don Angel Mentasti -el Viejo Mentasti- se había convertido en un importante comerciante de películas después de haber conseguido ,una nutrida clientela como corredor de vinos (!) por la provincia de Buenos Aires y las cercanas de Rosario y Santa Fe. Con las muestras de vino llevaba los títulos de películas que un amigo tenía en distribución. Con seme ante paquete de clientes no tardó en tener su escritorio de cinematografía en el barrió de los distribuidores.
Mentasti era de origen italiano y su obra más importante fue la de fundar Argentina Sono Film después de escuchar la propuesta de Moglia Barth y de contratar a Ázucena Maizani, Luis Sandrini, Libertad Lamarque, Mercedes Simone, Tita Merello, Pepe Arias, Alberto Gomez, Alicia Vinoli, Juan Sarcione y varios músicos importantes para realizar "Tango".
"Tango" es reconocido como el primer largometraje sonoro (sin discos) producido en el país. No faltan datos, sin embargo, que indican que "Los caballeros de cemento" (Ricardo Hicken, 1933), presentada en tercer lugar, estaba ya concluida antes de que se empezara a producir "Tango".
"Tango" fue una cabalgata musical en la que los intérpretes más populares de la música ciudadana mostraron sus condiciones para la canción algunos también para la actuación. El argumento era ínfimo: hablaba de un cantor desesperado porque su noviecita del barrio se había ido con un galán maduro. El supone que se fueron a París y hacia allá viaja, sin imaginar que la chica lo esperaba con paciencia en la piecita del conventillo. A la vuelta, el cantor ya había quebrado varios corazones que, de pena no más, deshojaban tangos por aquí y por allá.
"Los tres berretines"
"Los tres berretines" tuvo la gracia de un argumento probado en el teatro. La obra de Malfatti y De Las Llanderas tenia varios atractivos asociados con los "berretines" (el tango, el fútbol y el cine); la idea de la familia, con padres y abuelos, hermanos y personajes que incorporaban la vida de la calle a la del patio de la casa. La interpretación de Luis Sandrini le valió convertirse en la, primera estrella del cine local. Luis Arata y Luisa Vehil no pudieron con algunos tics del teatro y Héctor Quintanilla demostró la necesidad del actor de reparto con sólidos rasgos caricaturescos, fórmula que nuestro cine utilizó sin tregua durante los años 30, buena parte de los 40 y fue soporte esencial de innumerables argumentos de escasa médula.
Con "Los tres berretines" salió al mercado la Sociedad Anónima Radio Cinematográfica Lumiton, empresa creada por Enrique T. Susini, César José Guerrico y Luis J . Romero Carranza, nombres que, desde años atrás, estaban asociados con la primera transmisión radial argentina y con la red sonora denominada Vía Radiar.
"Lumitón" querían decir: "Luz y sonido". Para diferenciar el sentido de la obra de ambos sellos productores iniciales, unas palabras de Juan Carlos Garate (hombre de Sono) son clarificadoras: "Los de Lumiton eran un grupo de amigos -nombres de la noche, de la revista cabaret puestos a hacer cine; Argentina Sono, Film, con los Mentasti al frente, primero el Viejo, y después los hijos -Átilio y Angel Luis-, constituyeron una familia que, como tal, creó un cine familiar".