Cine para la mujer
Con ese rótulo se delata un genero que historias dulzonas de sueños dramas domésticos. y amoríos, juveniles que tenían cómo centro a la jovencitas que nacían a la vida llenas de caprichos enamoradizas o confundidas por la incomprensión de los mayores "Soñar no cuesta nada (Amadori, 1941) abrió la catarata. La siguieron "Los martes orquídeas" (Mugica; 1941); "Adolescencia" (Mugica, 1942), "El tercer beso" (Amadori, 1942), "Su primer baile" (Ernesto Arancibia, 1942), "Claro de luna" (Amadori, 1942).
Ellas son algunos ejemplos representativos del sufrimiento y las sonrisas juveniles de Mirtha Legrand y su hermana Silvia, de María Duval y de alguna otra.
El Cine argentino se fue restringiendo en su temática y dirigió su mira exclusivamente hacia la mujer, si bien es cierto que el público femenino era el que colmaba las salas.