En 1947, en pleno primer gobierno peronista y en una época de severo control de los medios de comunicación ---la radio, el cine, los diarios y revistas-, a los que ya se reconocía como capaces de transportar y difundir cualquier ideología, fue modificado el decreto 21.344 de 1944.
La ley 12.999, promulgada el 14 de agosto de 1947, estableció un nuevo sistema jurídico para el cine argentino.
Las salas sufrían una diferente clasificación respecto de lo dispuesto por el decreto 21.344, y cambiaban los periodos de exhibición. Las salas céntricas de mayor capacidad y las del segundo grupo debían exhibir una película argentina por mes, como mínimo, durante una semana, y con un sábado y domingo incluidos.
Las otras de la Capital y del interior del país tenían que presentar películas argentinas de largometraje durante dos semanas como mínimo cada cinco, con dos sábados y domingos incluidos. Establecía también los porcentajes que los exhibidores debían pagar a los productores y distribuidores y las sanciones correspondientes, en caso de incumplimiento, que serían aplicadas por la Subsecretaria de Informaciones y Prensa.
La obligación establecida por la ley 12.999 correspondía a las películas argentinas estrenadas dentro de los dos años anteriores.