Una entidad privada (la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina) conseguirá, a fines de 1958, la autorización de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films (FIAPF), para realizar en marzo de cada año, un certamen de categoría internacional en la ciudad de Mar del Plata.
El 12 de marzo de 1959 se inaugura el Festival que, interrumpidamente hasta 1966 (y bianualmente luego) permitirá vincular a nuestra "producción con los mejores exponentes cinematográficos del mundo.
Durante diez agotadores días los comités organizadores intentarán cumplir con sus maratónicos planes de recepción, traslados y alojamientos, presentaciones de comitiva, reuniones de prensa, actos de protocolo y relaciones públicas, agasajos, excursiones y fiestas campestres, desfiles de pasarela, exhibiciones múltiples y simultáneas, edición de una gaceta con las últimas noticias y las fotos más recientes, otorgar premios, disimular omisiones, "desfazer entuertos" y despedir a todos con una sonrisa y la promesa de volver a la "Ciudad Feliz" (salvo en 1964, cuando el Festival se traslada a Buenos Aires, pero con iguales -si no mayores- complicaciones y escándalos).
La experiencia recogida tras el Primer Festival (al que acudieron invitados Abel Gance, Andrzej Munk, Julien Duvivier, Alfred Bauer), los contactos establecidos con las autoridades de otros certámenes y la participación posterior -como socios activos- de todas las entidades gremiales de la industria, permitirán el crecimiento cultural, comercial y promocional de la muestra. Así, durante la segunda edición marplatense se iniciarán, bajo la dirección de Rolando Fustiñana, "Roland", los Encuentros Internacionales de Teóricos, que al discutir sobre el fenómeno de la creación cinematográfica alcanzarán enorme difusión mundial. Georgés Sadoul, Lotte Eisner, Henri Langlois, Guido Aristarco, Fernaldo Di Giammateco, Jacques Dõroiol-Valcroze, Pierre Kast, Carlos Fernández Cuenca, Edmund Luft, Derek Prouse, Marcel Martin, Peter Baker, Andrzej Wajda, Georges Fenin, Giulio Cesare Castello, Jerzy Stawinski, Joseph Mankiewicz, Valerio Zurlini, Paddy Chayefsky, Delbert Mann, Bernard Wicki, Edouard Molinaro, Anthony Asquit y hasta un futuro Premio Nobel, St. John Perse, integrarán, con realizadores y críticos argentinos, el primer panel. Con el tiempo desfilarán Karel Reisz, Albert Lamorisse, Gillo Pontercorvo, Jerzy Passendoffer, Mikhail Kalotozov, Edgar Morin, Zoltan .Fabri, Sergio Amidei, Cesare Zavattini, Vincent Canby, Francois Truffaut, Jacques Demy, Roger Manvell, Bert Haanstra, Juan Antonio Bardem, Mario Verdone, Morando Morandini, Robert Benayoun, Andrew Sarris, Abby Mann, Micklos Jancso, Vilmot Sjoman, Antonio Petrangeli, Karel Kachin entre otros.
Pero también habrá tiempo para la frivolidad; y los rostros de moda del nuevo cine (Graciela Borges, Elsa Daniel, Gilda Lousek, María Vaner, Graciela Duffau, Dora Baret, Fernanda Mistral, Marilina Ross, Marcela López Rey, Isabel Sarli, Alberto Argibay, Ignacio Quirós, Héctor Pellegrini, Walter Vidarte, Luis Medina Castro, Leonardo Favio) compartirán con los monstruos sagrados de aquí y de afuera fotos y aplausos de "fans" , que los compararán "de cerca" con las estrellas visitantes (Harriet Andersson, Emanuelle Riva, Jacqueline Sassard, Marie Laforet, Micheline Presle, Senta Berger, Marisa Mell, Germaine Damar, Anna Karina, Marie-Jose Nat, Lea Massari, María Schell, Janet Leight, therine Deneuve, Susan Strasberg, Christine Schollin, Catherine Spaak, Curd Jurgens, John Mills, Jacques Tati, Zbigniew Cybulski, Robert Ryan, Stuart Witman, Anthony Perkins, Vittorio Gassman, Lino Ventura, Cantinflas, Maximilian Schell, James Mason, Toshiro Mifune, Van Helflin, etc.)
Ante el auge de las coproducciones (entre 1957 y 1965, según consigna la Gaceta del VII Festival, 48 producciones compartidas con España, 19; México, 6; Brasil, 6; Italia, 5; Paraguay, 3; Venezuela, 3; y una con Suecia, Alemania, EE.UU., Francia, Alemania y Perú, brotarán utópicos proyectos: Cybulski intervendría con la Daniel y Rabal en "La mano en la trampa Andrzej Munk dirigiría para Gaffet un film sobre el reciente secuestro de Adolf Eichmann; la heroína de "Adorado John", Christina Schollin, trabajaría con Ayala y Abel Gance realizaría una supercoproducción sobre la vida del general San Martín. Los resultados no serán tan auspiciosos más allá de la mediocre calidad de los filmes coproducidos quedara al descubierto la irnpenosa necesidad de reequipar técnicamente a nuestra industria (durante la filmacion de "Un itahano en la Argentina", dirigida por Dino Rissi, deberá traerse urgentemente de Roma una cámara y Mitchell pues las tres que aquí existían ya no daban más. . . ).
La burocratización alcanzará también al Festival; que será centro de criticas por la mala selección de películas, la desorganización oficial, la ausencia de figuras anunciadas, los reemplazos de último momento "para salvar el decoro del festival", los premios por compromiso.
La aparición sobre el horizonte de un festival carioca pleno de luminanas, hacia 1965, y los rumores de una posible alternancia con Río serán el comienzo del fin.