Mario, Gallo, un italiano pintoresco, había arribado a la Argentina en 1905. Era entonces director de coros de un elenco de operetas y no imaginaba que su vida tomaría nuevo giro debido al cine. Habría de transformarse en pianista de café. En tales andanzas conoció a otro italiano, Atilio Lipizzi, ex-electricista y proyectista del gran transformista de esa misma nacionalidad Leopoldo Frégoli, que solía incluir en sus espectáculos el "fregolígrafo", que no era sino el cine. Lipizzi reveló a Gallo la magia del cine en una faz que comenzaba a explotarse en Europa y Estados Unidos: los personajes de ficción, los folletines, el teatro, la historia. "El fusilamiento de Dorrego" fue su primera película. Se habría filmado en 1909 y se estrenó en 1910, de acuerdo a lo demostrado por el Museo Municipal del Cine. Hay testimonios disímiles. Para Leopoldo Torres Ríos "el público se enteraba de que había tal fusilamiento porque así lo decía el título". Para Ducrós Hicken "parecía más bien un film Pathé de tipo histórico". Incluyó prestigiosos comediantes: Salvador Rosich, Eliseo Gutiérrez, Roberto Casaux. Para el director-productor asentó un hito decisivo en la accidentada carrera que nunca logró el ambicionado vellocino de oro. Gallo jalonó el inevitable estadio de teatro fotografiado. "Tendía a lo operístico como en Italia y el Film d'Árt en Francia", escribiría Francisco Madrid. "La Revolución de Mayo" "La batalla de Maipú" -con el mencionado Gutiérrez y Enrique de Rosas-, "Camila O' Gorman"- con Rosich y Blanca Podestá , "Güemes y sus gauchos" "La batalla de San Lorenzo" "La creación del Himno" son los títulos notorios de la fllmografía histórica de Gallo. Se le suman un primer "Juan Moreira" , con el debutante Enrique Muiño; una "Muerte civil" sobre el tremendo drama de Giacometti, que convenció al gran trágico italiano Giovanni Grasso, de paso por Buenos Aires, de que el cine no era mala palabra, como había dicho en su patria, el acercamiento al largometraje con "Tiene baja", protagonizada por otro gran trágico nacional, Pablo Podestá en una transposición fiel pero acriollada del drama de Angel Guimerá. Esa aventura fílmica de Gallo es de 1909 a 1913 aproximadamente y tuvo consecuencias materiales ruinosas. El pionero trató de superarlas años más tarde, con estudio, laboratorio, despliegue publicitario y producciones rumbosas que se titularon "En un día de gloria" (1918) y "En buena ley" (1919). Seguiría fiel al cine y moriría pobre. Contemporáneo de Gallo, el uruguayo Julio Raúl Alsina y el citado Lipizzi se le parecen en el estilo de lo que hicieron o mandaron a hacer. "Avelino Viamonte" (1909), "Facundo Quiroga" y ` `La tragedia de los cuarenta años" (estas dos del mismo año o a lo sumo el siguiente) fueron producidas por Alsina, quien por ese tiempo instaló una primera galería de filmación en un galpón de Gascón y Córdoba. Lipizzi vislumbró la temática suburbana en la exitosa "Resaca" ( 1916) con Luis Arata, Camila Quiroga y Pedro Gialdroni, y se dio al desborde histórico en "Federación o muerte" (1917), asistido por el comediógrafo Gustavo Caraballo y los actores Lea Conti e Ignacio Corsini, éste en ascenso a su fama de cantor sin renunciar todavía al rango actoral. No debe olvidarse que Alsina produjo así mismo "La Revista cíelo Centenario" (1910), montaje resumen de los imponentes festejos de los cien años de la Revolución de Mayo. Estos suscitaron una rivalidad nacional e internacional de cámaras. Algunos profesionales extranjeros quedaron después en el país. En la vertiente documental descollaría desde aquel momento el italiano Fedenco Valle, de gran profesionalidad adquirida con los mismísimos iniciadores del cine en Italia y Francia. Aunque llegó a producir vistas de ficción, el documental y el noticiero fueron sus pasiones. A él se debe Film Revista Valle, noticiero editado semanalmente de 1916 a 193l, que trató de recorrer caminos anticonvencionales con nervio periodístico: la noticia se ampliaba en reportaje o en nota. Así como junto a Py se formaron los primeros profesionales del tomavistas, los mejores camarógrafos y laboratoristas, activos hasta muy avanzado el sonoro, salieron de la escuela empírica de Valle.