La ficción histórica creció hacia el largometraje con "Amalia", ( 1914), sobre la novela de José Mármol. La puesta en escena, por el dramaturgo Enrique García Velloso, superó en mucho la escolaridad atribuida a los cortos de Gallo y superó las limitaciones de un elenco de no profesionales.
También en extensión el mismo García Velloso acometería, "Mariano Moreno y la Revolución de Mayo" ( 1915) con notable elenco en el cual Pablo Podestá caracterizaba a Moreno y su hermano José Juan (el que fuera Pepino el 88) a Saavedra, sin olvidar que además aparecían dos figuras del porvenir: Camila Quiroga y Elías Alippi. García Velloso se arriesgó también a una primera introducción del cine en la representación teatral, en 1915.
La experiencia se exploraría en 1916 con unos minutos de acción filmada con la compañía de Roberto Casaux, incluidos en la puesta de "El movimiento continuo" , obra de Armando Discépolo y colaboradores que se considera antecedente, de un nuevo género teatral: el grotesco.
"Muy despaciosos siguieron los intentos" son palabras con que el futuro director Leopoldo Torres Ríos (padre de Torre Nilsson) resume el período de 1909 a 1915. Pertenecen a una curiosa y primera "Historia ligera" que escribiera para el diario Crítica en 1922. La producción solo ostentaba al fin de ese lapso la regularidad de Glücksma un, heredero de Lepage, aventurado a otra galería de filmación en el barrio de Belgrano.
Tampoco le irían bien a Glücksmann los negocios cinematográficos y los abandonaría parcialmente para convertirse en gran empresario del disco. Por ese tiempo ya estaban en actividad dos camarografos nacional e internacionalmente Premiados en la fotografía fija: Eduardo Martinez de la Pera y Ernesto Gunche. Se vincularon a Humberto Cáiro, programadór de la distribuidora de películas Sociedad General Cinematográfica y andando el tiempo poderoso empresario teatral. La distribuidora pertenecía al español Julián de Ajuria, visionario al inaugurar en 1909 el sistema de alquiler de las películas en reemplazó de la venta instaurada en los comienzos del nuevo comercio. En una especie de desenfreno por hacer o improvisar películas. Federico Valle produjo dos expresiones impredecibles: "E1 apóstol" ( 1917), sátira al flamante presidente Hipolito Yrigoyen, en dibujo animado; con el concurso "'de los dibujantes Quirino Cristiani y Diógenes Taborda y el arquitecto Andrés Ducaud, y "La Carmen criolla" o "Una noche de gala en el Colón" (1918), con las personalidades del momento caricaturizadas en marionetas, según un paciente diseño de Ducaud. Ambas películas eran de largometraje, como la inmensa mayoría filmada desde 1914, una característica poco frecuente en el género. En un congreso de cine de animación realizado en Berlín, 1970, se reconoció que "El apóstol" es cronológicamente el de primer largo en dibujo realizado en el mundo, pues precedió al norteamericano "El hundimiento del Lusitania", de Winsor McCay, a quien exigió ventidos meses de trabajo y veinticinco mil dibujos. El equipó de "E1 apóstol" debe de haber sido más numeroso pues en doce meses confeccionó cincuenta y ocho mil dibujos.
Pero en lo inusitado llevan también una delantera "El último malón" y "Juan sin Ropa" ( 1919). La primera fue una única intentona cinematográfica de Alcides Greca, cuentista y novelista, jurisconsulto y político radical.
Por el lado documental se adelantó al cine verdad, reconstruyendo la última rebelión indígena, que fue la de los mocovíes en San Javier norte de Santa Fe, en 1904 Del enfoque equidistante y la representación de los hechos en los lugares donde habían ocurrido, hasta con algunos de sus personajes reales, quedó un pasmoso testimonios, que apenas merece el reproche mínimo de una interpolación romántica. ` `Juan Sin Ropa", un atrevimiento de producción de Camila y Héctor Quiroga, en la que la primera era su actriz protagónica, reflejó las luchas obreras que habían estallado en Buenos Aires en ``la semana trágica" de enero de 1919, según un libro de José González Castillo. La dirección fue encomendada a un técnico francés, Georges Benoit, socio circunstancial de los Quiroga. La película sorprende con impactos de masa y premoniciones de montaje.

Hacia 1920 la mayor parte de los capitales se alejaron del cine, disminuidos o mal redituados. La avalancha de películas extranjeras (norteamericanas en especial) determinó una arrolladora competencia La gente de teatro, tras fugaz deslumbramiento, también se alejo de las películas.
Otros la reemplazarían, rebeldes débiles desde un punto de vista empresario. Por si fuera poco, la distribución de films asumía otras características. Las productoras de Estados Unidos comenzaron a no vender sus rollos a distribuidores nacionales en cada país, reemplazando el sistema por filiales directas Seis décadas después la invasión continúa.
"Los directores ocasionales que habíamos tenido no tuvieron noción de su cargo y se habían limitado a ser transpuntes de teatro", generalizó Torres Ríos, dando sin embargo en el clavo. El mismo se iniciaría en la dirección con "E1 puñal del mazorquero" (1923), rodaría otras películas mudas y daría lo mejor en el período sonoro. Es cierto que hasta entonces faltaba el director cinematográfico integral. La puesta en escena no bastaba. Era menester explorar la imagen. Esto lo señalaba, apoyándose en el ejemplo del cine no teatral que venía de Hollywood, un gran escritor que en 1919 iniciaba una crítica cinematográfica digna de llamarse tal: Horacio Quiroga.
En 1919 se había estrenado "Campo ajuera" de modesto capital. La dirigía José Agustín Ferreyra y Nelo Cosimi desempeñaba el papel protagónico. La vinculación de estos hombres databa de "El tango de la muerte" ( 1917) . Ferreyra resultó una singular revelación y por irradiación personal pasó al liderazgo de una nueva generación.
Ferreyra resultó una singular revelación y por irradiación personal pasó al liderazgo de una nueva generación.
Cosimi, Ferreyra, Torres Ríos, Roberto y Guidi, Edmo Cominetti son los cineastas de los veinte. Guidi era universitario, tenía vocación literaria y se preocupó de la confección del guión cinematográfico. Trató de orientar por allí a sus pares. No siempre encontró eco porque otros realizó "El mentir de los demás", "Mala yerba" , "Escándalo a medianoche" y "Ave de rapiña".
Nelo Cosimi, intuitivo sin decantación, se multiplicó: actor, director, argumentista. Debutó como director en "El remanso" ( 1922) y siguió prodigándose: "Mi alazán tostao" ( 1922), "E1 lobo de la ribera" ( 1926), "Federales y unitarios" (1928), "La mujer y la bestia" ( 1928), "La quena de la muerte" ( 1928) son algunos de sus muchos títulos. En "E1 lobo de la rivera" irrumpió Florentino Delbene, galán por excelencia en la transición del mudo al sonoro.
Edmo Cominetti se inició con "Los hijos de naides" ( 1921) y continuó con el eclecticismo: "El matrero" ( 1924), "Bajo la mirada de Dios" (1926), "La borrachera del tango" (1928) y "Destinos" (I929). Buscó la pulcritud. En el paso del tiempo "La borrachera del tango" sirve para medir momentos de la vida argentina, con el prejuicio burgués contra el tango, llevado a sinónimo de pecado y malas costumbres.