Más o menos al mismo tiempo, Eduardo Morera -hasta entonces galán de nuestra pantalla muda, después realizador dirigió a Carlos Gardel en diez cortometrajes, cada uno con una canción, única aparición de Gardel en el cine sonoro argentino. "Añoranzas'', ``Canchero", "El carretero'' (incluía un diálogo con Arturo de Nava, el autor de la composición), "Enfundá la mandolina", "Mano a mano" (con un diálogo previo entre Gardel y Celedonio Flores), "Padrino pelao" , "Rosas de otoño" (antecedido por un diálogo entre Gardel y Francisco Canaro), "Tengo miedo", "Viejo smoking" (aquí hay una dramatización previa entre el cantor, César Fiaschi e Inés Murray) y "Yira yira" (con la, aparición previa de Enrique Santos Discépolo). La fotografía de los diez cortos fue de Antonio Merayo, todavía un técnico de la casa Valle, y el sonido captado por los micrófonos de Roberto Schmidt y César Raffo. La cámara utilizada era la de Lee De Forest, que había llegado a manos de Federico Valle y que antes, en poder de la Corporación Argentina de Films (importadora del invento de De Forest, el Phonofilm), había registrado las voces y las imágenes , simultáneas, de Hipólito Yrigoyen ( 1928) y el general Uriburu (1930), al tomar el poder, cada uno a su turno. Otros que habían actuado frente a esa cámara eran José Bohr y Sofía Bozán, en registros fílmicos que se han perdido.