Parroquia



María Inmaculado Corazón

Corría el año 1912 cuando nuestros misioneros claretianos se establecen en Mendoza (Capital).

No solo se funda como parroquia evangelizadora sino también como apoyo logístico y de paso para los Padres viajeros de Chile y hacia Chile.

Nuestro predio estaba ubicado en medio de viñedos y bodegas, pero al correr de los años esta zona se convierte en uno de los mejores barrios residenciales y que se llama ahora 5ª Sección.

Esta parroquia claretiana fué y es punto de apoyo para la evangelización en toda la zona de Cuyo recorrida íntegramente por los Padres. Ya sea predicando misiones, novenas, ejercicios espirituales, conferencias, etc. Siempre con el espíritu de Claret con abnegación, sacrificio y buscando en todo la mayor gloria de Dios, salvación de las almas y santificación propia.



- Oración al Inmaculado Corazón de María -
Oh Corazón de María, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús,
trono de las misericordias divinas en favor de los pobres pecadores;
yo reconociéndome sumamente necesitado acudo a Vos en quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades,
con plenísima seguridad de ser por Vos socorrido. Vos soy mi refugio, mi amparo, mi esperanza;
por esto os digo y os diré en todos mis apuros y peligros:
¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA!

Cuando la enfermedad me aflija o me oprima la tristeza o la espina de la tribulación llague mi alma:
¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA!

Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones, coligadas para mi eterna perdición,
me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia:
¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA!

En la hora de mi muerte, en aquel momento del que depende mi eternidad,
cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos:
¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA!

Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo,
para rendirle cuenta de toda su vida, venid Vos a defenderla y ampararla, y entonces ahora y siempre:
¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA!

Estas gracias espero alcanzar de Vos, oh Corazón Inmaculado de mi Madre,
a fin de que pueda verlos y gozar de Dios en vuestra compañía por toda la eternidad...
AMEN




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