

|
Corría el año 1912 cuando nuestros misioneros claretianos se establecen en Mendoza (Capital). No solo se funda como parroquia evangelizadora sino también como apoyo logístico y de paso para los Padres viajeros de Chile y hacia Chile. Nuestro predio estaba ubicado en medio de viñedos y bodegas, pero al correr de los años esta zona se convierte en uno de los mejores barrios residenciales y que se llama ahora 5ª Sección. Esta parroquia claretiana fué y es punto de apoyo para la evangelización en toda la zona de Cuyo recorrida íntegramente por los Padres. Ya sea predicando misiones, novenas, ejercicios espirituales, conferencias, etc. Siempre con el espíritu de Claret con abnegación, sacrificio y buscando en todo la mayor gloria de Dios, salvación de las almas y santificación propia.
|
Como parroquia diocesana se ajusta a la pastoral propia de esta arquidiócesis en la atención de los fieles, asociaciones, movimientos eclesiales, catequesis y dirección espiritual de los laicos.
Como cordimariana fomenta nuestras devociones propias y en especial la Visita Domiciliaria de las urnitas del Corazón de María a todos los hogares de la Parroquia y muy bien recibida por los feligreses.
Finalmente se distingue por la especial atención de los fieles en la Misas, Confesiones y Sacramentos, etc.
Actualmente es Párroco el P. Javier Gonzáles y su Vicario el P. Andrés Petrich; apoyados por otros Padres de la comunidad en el ministerio, por laicos comprometidos, Ministros de la Eucaristía, etc.
Esta es una breve reseña de nuestra Parroquia Claretiana de la Ciudad de Mendoza, en otro apartado se verá la Vicaría del Santuario de la Virgen de Lourdes del Challao, distante unos siete kilómetros de esta ciudad y que forma con ésta una sola casa religiosa.
trono de las misericordias divinas en favor de los pobres pecadores; yo reconociéndome sumamente necesitado acudo a Vos en quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades, con plenísima seguridad de ser por Vos socorrido. Vos soy mi refugio, mi amparo, mi esperanza; por esto os digo y os diré en todos mis apuros y peligros: ¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA! Cuando la enfermedad me aflija o me oprima la tristeza o la espina de la tribulación llague mi alma: ¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA! Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones, coligadas para mi eterna perdición, me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia: ¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA! En la hora de mi muerte, en aquel momento del que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos: ¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA! Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo, para rendirle cuenta de toda su vida, venid Vos a defenderla y ampararla, y entonces ahora y siempre: ¡OH DULCE CORAZON DE MARIA, SED LA SALVACION MIA! Estas gracias espero alcanzar de Vos, oh Corazón Inmaculado de mi Madre, a fin de que pueda verlos y gozar de Dios en vuestra compañía por toda la eternidad... AMEN |

Volver a Homepage