NUESTRA CASA FAMILIA…
Es una respuesta actual a la realidad de nuestros niños y adolescentes en situación marginal o de riesgo. Esta casa representa un verdadero estilo de atención y promoción de estos niños y jóvenes. La marginalidad y el riesgo son factores sociales que se presentan en la vida de estos chicos sin que ellos lo elijan o lo busquen. Sus historias personales son verdaderos testimonios de ausencias e irresponsabilidad por parte de aquellas personas que tenían la obligación de darles seguridad y afecto. La marginalidad y la calle los han obligado o los ponen en la necesidad de responder como adultos cuando todavía no lo son, adultos cuando todavía tienen que recibir atención y cuidado por parte de los mayores.
Por eso, el criterio de nuestra casa es la «normalidad de una familia», una normalidad posible, recuperar la niñez, la adolescencia y el cuidado, tener la ocasión de ensayar y equivocarse sin que ello sea definitivo en la vida, recibir cuidados, orientación y las perspectivas de un futuro trabajado y esforzado pero digno. Les digo que nuestro criterio es tratar de que vivan normalmente ya que por distintas situaciones se sienten distintos e incapaces de buscar un futuro como cualquier niño o joven…
Esta es una idea que lleva muchos años, no es nuestra. Nace con Luis Monti es producto de su corazón, nuestro fundador que tuvo la sensibilidad de un verdadero padre para estos chicos…Hoy vivimos nuestra vocación los religiosos y los laicos gracias a su intuición espiritual en la que captó que el amor de Dios (la caridad) podía llegar, partir y repartirse desde su corazón. Quienes seguimos su camino en nuestro tiempo encontramos en estos chicos las mismas necesidades que encontró el en los niños y jóvenes de su tiempo…También creemos que el Padre Dios nos elige como intrumentos de su amor paternal. Cuando somos capaces de ver la realidad y decir que sí, nuestro mundo no tiene excusa de sentirse abandonado del amor de Dios.
En lo cotidiano de los días vamos realizando nuestra familia, cada día con el renovado esfuerzo de mirar y pensar en estos niños y jóvenes como verdaderos hijos, con sus heridas concretas a sanar, con sus historias tristes pero con un horizonte de esperanza para quien cree que el dolor se cura con amor, con la certeza montiana que hay que habilitar a las personas para que amen simplemente amándolas. Gracias a Dios y a María Inmaculada tenemos sus jóvenes años para intentarlo todo de nuevo, desde esta familia que los quiere por ellos mismos, porque el Padre nos los dio como hijos y porque el corazón de Luis Monti sigue vivo entre nosotros…
P.Carlos Donato Vece cfic
Instituto San Cayetano- Santa Fe - Argentina
Email: cvece@satlink.com
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