Periódico de Cultura
edición electrónica Nro. 3
La Columna

Identidad 
 
Sumergidos
y Emergentes

Bajó de los cielos, devoró los fuegos, usurpó los espacios del aire, anegó las tierras. Abruptamente, el agua devino en "el elemento". Superficies verdes, asfaltos y hogares, esfuerzos, sudores y logros se metamorfosearon en lechos barrosos de un universo sumergido. Alfombras y camastros, microondas y calentadores, videogames y pelotas de trapo se retorcieron por igual: la naturaleza no discrimina.
Todo se salió de madre. Hasta las cloacas. Todas. Así emergieron y flotaron juntos los excrementos invasores de negociados vergonzantes, Corleones hoy suicidados y jueces obsecuentes caídos en desgracia; hasta un fétido Videla, con su insoportable hedor a muerte, se nos resucitó para contentarnos -aunque sea por un rato- con su estampa genocida tras los barrotes. Juntos, se mezclaron, como en un impúdico Cambalache, con las humanas deposiciones de los sumergidos estructurales, los que trabajan, los que estudian, los que cantan, los que escriben, los que pintan, los eternamente ajenos a los viscosos juegos del poder.
Y también emergió ella, la siempre latente solidaridad. Que quizá necesite estos meteorazos para salir de su modorra. Para liberarse de las telarañas desmovilizadoras. Para revertir tanta miseria que el agua lavó para las cámaras de televisión. Tal vez.

                              Liliana Cheren / Tela de Rayón

Olas

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