Panorama Arqueológico

Tanto los motivos grabados como pintados, dejados en las piedras y cerámicas en el noroeste, inquietaron sobremanera a los investigadores y observadores, imponiendo un categórico desafío a los primeros arqueólogos y a las nuevas generaciones. Tanto los primeros como los más recientes, trataron de buscar una interpretación acorde con la representación gráfica de los motivos. Por lo tanto, los primeros investigadores, Boman, De Benedetti, Adán Quiroga y otros, se basaron en la descripción de la pieza, en sus detalles y datos concomitantes en el hallazgo, en la que estaba muy en juego la apreciación personal del observador. Luego otra generación dió un paso más al profundizar en otros datos informativos. Recurrieron a la Etnohistoria, archivos, crónicas, datos toponímicos, etc., aumentando por supuesto la información y extensión de los motivos, pero generalmente esto serviría para familiarizarse más con la iconografía y aunque no se progresaba mucho en el momento, se adelantaban para el próximo paso, que resultó un significativo avance. Con el contacto y difusión de otras áreas culturales de distintas partes de América, estudiadas y exploradas por especialistas y reconocidos científicos de todos los países, comenzó el intercambio que facilitó verificar la analogía con piezas y datos provenientes de otras zonas. Así se estableció un provechoso intercambio de información.
En base a esto, la sagacidad e intuición de algunos arqueólogos, hicieron posible conclusiones que nos ubican en el umbral de una deseada etapa de esclarecimiento prespecto a la riquísima simbología de nuestro arte rupestre y decoración cerámica. Comprobaron coincidencias de motivos y el estudio de la Etnología verificaba circunstancias similares con ciertas alteraciones zonales que no la modificaban sustancialmente. Las manifestaciones socio-religiosas creaban situaciones parecidas y la pronta difusión de nuevos hallazgos, recuperados con todos los datos del contexto, lograron afianzar teorías y resolver problemas. Los últimos descubrimientos concretados en la zona de Talampaya, pone a disposición un cúmulo de elementos que brindan novedosas variantes respecto a los petroglifos. Este nuevo aporte brinda otra alternativa que puede llevarnos a conocer mejor los complejos mensajes de nuestros antepasados. Se trata de conocer mediante una evaluación de su arte, qué grado de capacidad mental poseían analizando los pormenores y detalles de sus expresiones. En otra forma, revivir el proceso o sea efecto-causa.