Circuitos de Recorrido

Circuito Nº 3

A partir de los Pizarrones, el panorama se va haciendo gradualmente más asombroso por las erosiones y la distribución de la flora. Tras hacer unos cinco km. de variadísimas alternativas, la expectativa va creciendo, deseando hallarse en cualquier momento en la entrada de "Los Cajones". La progresiva estrechez del cañón nos predispone al impacto de este singular sitio. Pero la espectacularidad del lugar sobrepasa todo lo supuesto. En la entrada de Los Cajones hay que descender de los vehículos e iniciar el recorrido a pié. La altura se magnifica por lo angosto del lecho, que en parte alcanza a unos diez metros. Por el interior de este sobrecogedor paisaje se puede caminar varios km. de misterioso panorama. Sólo rompe el asombro, las juguetonas contorsiones y bulliciosos sonidos de las cristalinas aguas de un pequeño arroyo. El afán de encontrar el fin de este desfiladero cada vez más sorpresivo, nos lleva a caminar perdiendo la noción del tiempo. El regreso se hará a una hora prudente ya que habrá que recorrer unos treinta km. para regresar al inicio del primer circuito.
Es conveniente hacer los circuitos con ropa y calzado adecuado por las condiciones del terreno y por las temperatura mínimas o máximas de las distintas estaciones. Las épocas más recomendables son en otoño, y fines de invierno. El resto del año se puede concurrir, pero es preferible hacerlo muy temprano en verano y a media mañana en invierno. Los que visitan la zona por razones científicas y deseen permanecer por más días, deberán solicitar permiso al Instituto de Antropología de la Universidad Nacional de La Rioja y respetar las disposiciones de la Ley 3264 de Defensa del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico de la Provincia de La Rioja. Son de interés científico los aspectos de Geología, Paleontología, Flora, Fauna, Climatología, Folklore, Fotografía y Turismo. Con el permiso concedido se podrá alojar en las instalaciones proyectadas para ese fin, y si es necesario acampar dentro, se hará con la compañía de un guía para detectar los lugares más aptos para la ubicación de las vertientes ya que no todas son aptas para beber, y prevenir posibles peligros de crecientes y animales peligrosos.
Los guías habilitados son excelentes conocedores de la zona y acostumbrados a vivir en el campo, lo que resulta una nota folklórica humana de gran valor.