Origen del Nombre "Talampaya"

En la Provincia de La Rioja, la toponimia es tan rica que inconcientemente despierta en los visitantes un gran deseo de entrar en el conocimiento y magia de sus términos. En la actualidad, predominan los términos referentes a la lengua quichua, dado que esta expansión sucedió poco antes de la conquista de los españoles en las provincias de Tucumán, Juríes y Diaguitas. Le sigue la lengua cacana, que era la lengua original y se perdió rápidamente al imponerse la lengua general. También quedaron muchos topónimos que posiblemente nos revelen la presencia prolongada de grupos araucanos, ignorándose hasta el momento el motivo de la presencia de estos grupos en el noroeste.
Complementan el cuadro lingüístico palabras aimarás, tonocotás, vilelas, sanavironas, comechingones y otras. Estudiosos tales como Dardo de la Vega Díaz, Pedro Bazán, el padre Cabrera Lafone Quevedo, Celindo Mercado, y algunos más, han puesto a disposición notables interpretaciones de los toponimios existentes en la provincia.
Según Dardo de la Vega Díaz, en su "Magnífica Toponimia Riojana", la voz podría descomponerse de la siguiente manera: Tala - Ampa - Aya. Tala= árbol conocido; Ampa= río; Aya= cosa extinguida; es decir: "río que fué de la tala".
Otros autores indican que "Aya", no se referiría al árbol ni al río, utilizándolo como sufijo determinante alusivo a un hecho o acontecimiento significativo.
En los relatos de la incursión al Famatina de Juan Ramírez de Velazco en 1592, los naturales hacían referencias a un Famatinaguaya o Ayafamatinaguag un Famatina ya extinguido, referente a un pueblo cuya memoria aún persistía. Aplicado el nombre "Talampaya", podría referirse a algo importante que sucedió en este lugar o añorarían algún momento de pasado esplendor, que sólo quedaría en los relatos o grabados. Como veremos, el sitio fué escenario de grandes acontecimientos y concentraciones religiosas. Un lugar sagrado que luego sería abandonado por alguna circunstancia especial. En la actualidad, la persona que se encuentra frente al espectáculo que ofrece Talampaya, sobre todo en la Puerta, se ve fascinadamente movido a aceptar la presencia de algo misterioso y de un especial atractivo que lo retrae en el tiempo.