Porque ahora las banderas no son símbolos de guerra sino de paz. No están desplegadas sino replegadas en forma estilizada, tomadas en forma de globos. Y los globos deben ser 5 para los adultos, y 3 para los niños. Una cuestión convencional. Cinco porque son los preceptos de la Iglesia. Tres porque 3 son las personas de la Santísima Trinidad, y 3 son las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Números que son un recurso pedagógico ante un pueblo de mente sencilla. Una razón similar tuvieron los jesuitas para las genuflexiones ante el Niño Alcalde . Son tres, para recordarles a los diaguitas que ellos son los nuevos "Magos de Oriente" que descubren la presencia de Dios en un niño. Se arrodillan ante él y le ofrecen oro, incienso y mirra. Oro por ser rey, incienso por ser Dios, mirra por ser hombre.