Espero que me entiendan; lo voy a comparar con una obra de teatro. No es una ocurrencia mía. Ya los griegos le daban este sentido. Para ellos la obra de teatro era algo más que una Representación de un acontecimiento. Era Presentarle a los dioses una situación humana que requería su intervención para resolverla favorablemente. En este sentido digo que el Tinkunaco es un hecho histórico que sirvió de inspiración para el libreto de una obra de teatro. Pero lo que cada personaje dice y hace está tomado Desde la Concepción Religiosa; no desde la plataforma de un determinado partido político. Y va más allá de la simple representación teatral, porque apunta a que lo que se dice y se hace sea asumido por los espectadores y Llevado a la Práctica. Este es el desafío. No es cuestión de repetir la tradición; tenemos que estar dispuesto a hacerla realidad con la intervención del Niño y del Santo.