El Encuentro de las dos Procesiones

Bien. Ya tenemos identificados a los dos grupos que se enfrentaron en 1593. Ya están en el escenario. Por eso las dos procesiones, saliendo de lugares distintos, se dirigen a un mismo lugar. Allí se van a encontrar. "Se van a topar" como dice la chaya del Chango Rodríguez. Y este es uno de los significados de la palabra TINKUNACO. ¿Se acuerdan del caballo tincudo, del tincar la bolita, del tinku de Bolivia?. Pero vayamos notando que el lugar del encuentro de las dos procesiones no será Las Padercitas, porque no importa tanto el hecho histórico cuanto su significado, su mensaje, su enseñanza.

Nos queda la posibilidad del otro significado, del familiar. ¿Se acuerdan del varón y la mujer encontrándose para procrear? Pues bien, cuando las dos procesiones se encuentran, todo el mundo (incluido el Santo) SE ARRODILLAN ante el Niño Jesús Alcalde. Se igualan, toman una misma actitud, para que haya fusión y puedan engendrar un hijo. ¿Está claro? Y los alféreces inclinan sus banderas hasta el suelo, porque ya no caben las diferencias, a no ser que sea la del mayor servicio. Para confirmar estas ideas, todo el mundo está contento y aplaude. Todos se confunden en un abrazo, como el de Francisco Solano aquel Jueves Santo, o como el del varón y la mujer en el acto de su unión.

DIAGUITAS Y ESPAÑOLES HAN PROCREADO y les ha nacido un hijo: EL PUEBLO RIOJANO, mezcla de Diaguita y español.

Esto es el Tinkunaco. Así hemos rescatado EL HECHO HISTORICO en una CEREMONIA RELIGIOSA. Mejor dicho, a esto apunta su realización anual. Porque como muy bien lo decía Mons. Angelelli "En cada Tinkunaco nos manifestamos como somos; lo que hemos logrado como pueblo y lo que aún nos falta… es historia, vida y mensaje… es desasfío". En mi libro Tinkunaco Riojano encontrarán ustedes las reflexiones de Angelelli, el gran teólogo de esta tradición. Pero allá por los años 70 nos pareció que podíamos agregar dos elementos culturales a estos que nos vienen de la tradición. No para modificarla, sino para hacerla más actual, más a la altura de nuestra manera de ser y de decir las cosas. Por eso se le sumaron la LLAVE y el LIBRO.