"Los jesuitas dieron forma litúrgica y social al hecho histórico". Esta frase pertenece a Joaquín V.
González. Y tiene otras que me parece bueno rescatarlas en este momento. "Contribuyó a afianzar
el éxito de sus conquistas el profundo estudio que hacían del carácter de los indígenas, para
dominarlos con la satisfacción pasajera de sus caprichos o de sus necesidades, hasta que
penetraron de lleno en la nueva vida que les imponían" "Unir el pensamiento religioso con el
pensamiento político, era plantear ya el secular problema del gobierno católico transplantado a la
América en medio de las efervescencias de la lucha del Viejo Mundo". Acepto lo que dice Don
Joaquín, pero no me olvido del refrán "Dios escribe derecho en renglones torcidos". Y creo que
esto es lo que resultó en La Rioja, gracias al engaño urdido por los jesuitas.
Los jesuitas llegaron a La Rioja recién en 1624. Y se encontraron con que EL HECHO
HISTORICO de 1593 estaba muy fresco en la memoria colectiva del pueblo. Algo similar a lo que
les sucede a los radicales cuando se menciona a Hipólito Yrigoyen, o a los justicialistas cuando se
nombra a Perón. El corazón les late de una manera especial. También nos sucede algo similar
cuando hablamos de fútbol; terminamos discutiendo sobre Maradona. Los datos de 1593, el
planteo, los sentimientos, estaban allí, a flor de piel. Cada tanto volvían a ser tema de conversación.
Y decidieron crear una CEREMONIA RELIGIOSA para no desaprovecharlos. Una idea que les
traería más de un dolor de cabeza. Algo que concluiría con la expulsión, en 1767.
Recordemos que estamos en tiempos del jansenismo, una doctrina con mucho peso en Europa.
Para entender mejor la cuestión, dice Francesco Traniello en su obra "Breve storia del
risorgimiento". "
El mito del gobierno iluminado tuvo tal relieve que también los más directos
adherentes al movimiento jansenista no tardaron en adherir y sostener los programas de los
soberanos iluminados, de quienes esperaban el necesario apoyo para realizar las reformas
eclesiásticas que habían venido elaborando. Entre otras cosas, los jansenistas predicaban la
necesidad de un más sincero retorno a la interioridad de la experiencia religiosa y el abandono por
parte de la iglesia de lo que la caracterizaba como potencia del mundo. La política eclesiástica de
los más grandes monarcas europeos (empeñada en la tentativa de someter a las iglesias nacionales)
es la prueba del esfuerzo realizado por los soberanos por imponer el propio poder absoluto contra
cualquier fuerza centrífuga, hasta pensar en crear lisa y llanamente "iglesias de Estado". De esta
lucha jurisdiccional, LA EXPULSION DE LOS JESUITAS de casi todos los Estados y la
sucesiva supresión de la Compañía de Jesús, FUERON EL ASPECTO MAS EVIDENTE".