El 3 de enero, cuando se produce una ceremonia parecida a la del 31 para despedir las imágenes y
dar por concluidas las fiestas, el Niño le devuelve al Intendente el gesto. Decía Mons. Angelelli "es
bien educado, si recibió también da". Y le entrega La Biblia. Como el cambio de banderines entre
los capitanes de los equipos. Un intercambio de objetos muy decidores para cada uno. Y en este
caso el pueblo acompaña el gesto del Niño diciendo "Según esta ley queremos ser gobernados". O
como decía Mons. Angelelli "le da al gobernante el contenido del proyecto político". Y de nuevo
Lo Religioso metiéndose en el campo de Lo Político. Algo vimos ya cuando hablamos de la
intervención de San Francisco Solano.
A los jesuitas les quedaba por resolver dos cuestiones "para que les cierren los números" como
dicen los economistas. El Día y el Lugar de la ceremonia. Algo que con total claridad indicase que
fue compuesta para rescatar el planteo de los diaguitas y la solución encontrada. La lección debía
marcar en el futuro las relaciones entre diaguitas y españoles, entre pueblo y gobernantes.