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Cuidemos Nuestro Corazón
El título de este artículo nos lleva al concepto de factores de riesgo, esto es, todos aquellas circunstancias o factores que tienden a enfermar al corazón y al sistema vascular.
Factor de riesgo quiere decir que aumenta la probabilidad de enfermar, de la misma manera que cruzar una calle sin mirar a los lados, o conducir a velocidad excesiva o bajo los efectos del alcohol, aumenta la posibilidad de sufrir un accidente.
Entonces la mejor manera de cuidar al corazón es evitar y corregir todos los factores de riesgo.
Otro concepto importante a tener en cuenta es que el efecto perjudicial de estos factores de riesgo se potencian entre sí, es decir el riesgo total es mucho mayor que la suma del riesgo de cada uno de ellos por separado.
Como factores de riesgo tenemos algunos (los menos) que son inmodificables, como ser la herencia o el sexo masculino, y otros que desarrollaremos a continuación sobre los que si podemos actuar. Hablaremos sucesivamente del tabaquismo, consumo de drogas, hipertensión arterial, aumento del colesterol, aumento de triglicéridos, obesidad, diabetes, sedentarismo, estrés y vida competitiva.
Para el primero de ellos, el tabaquismo o hábito de fumar tabaco, nunca será mucho lo que se diga en contra del mismo. Afecta la salud de las arterias, promoviendo su obstrucción (arteriosclerosis) y con ella sus consecuencias: Infarto cardíaco, infarto cerebral, insuficiencia renal, gangrena de miembros inferiores.
También afecta el cigarrillo el sistema respiratorio provocando bronquitis crónica, enfisema y aumentando la posibilidad de tener cáncer bronco-pulmonar. Y quiero llamar mucho la atención sobre el sufrimiento y mala calidad de vida que generan una bronquitis crónica o enfisema pulmonar en quienes los padecen.
Tal vez lo mejor que yo pueda hacer para combatir el tabaquismo sea hacer reflexionar al lector con algunas preguntas.
¿Por qué cree Ud. que fuma?
¿El primer cigarrillo de su vida le causó placer o le produjo tos e irritación u otra molestia?
Si le produjo tos o alguna molestia ¿Porqué cree que insistió en fumar?
Respóndalas sinceramente antes de seguir leyendo.
La realidad es que luego de habituarse al cigarrillo hay una dependencia orgánica, una adicción, a una droga que es la nicotina, y una dependencia psicológica al hábito de pitar, de tener el cigarrillo entre sus labios o en su mano (chupete del adulto).
Pero el mantenimiento de esa dependencia psicológica y su ingreso al mundo adicto los debe Ud. a grandes empresas de capitales multinacionales que con la complicidad de los gobernantes publicitan en forma explícita o subliminal al cigarrillo, haciéndole creer que su vida deportiva, intelectual, laboral, sexual o familiar, mejorarán gracias al famoso pitillo.
Ud. tal vez en forma consciente o inconsciente siente que es más hombre o más mujer si fuma. Se siente más “piola” con un cigarrillo entre sus dedos, ha adquirido gestos especiales y personales que considera más seductores en la forma de tomar el cigarrillo, en la forma de exhalar el humo, etc.
Piense que compañías tabacaleras hay solo tres en el mundo pero hay múltiples “marcas” de cigarrillos, cada una con un perfil publicitario determinado y que siempre se mantiene.
Por ejemplo una marca le muestra paisajes paradisíacos con una pareja (rubia y rubio de ojos celestes) disfrutando el atardecer sobre un velero en el Caribe. Otras marcas siempre le muestran algún deporte de riesgo a alta velocidad (automovilismo, motociclismo, esquí de alta montaña, etc.).
Otros paisajes y aventuras en lugares exóticos (safaris en la selva africana u expediciones a las pirámides egipcias por ejemplo). Finalmente hay otras cuya publicidad será un ambiente “ejecutivo”, “distinguido”, de “elegante sport” o “intelectual”.
En definitiva es Ud. el blanco sobre el que dispara y acierta alguna de las múltiples publicidades de los cigarrillos. Es Ud. la víctima de los intereses sin escrúpulos de las tabacaleras.
Piense que si en publicidad gastan millones de dólares debe ser porque con las ventas que con ella consiguen, logran ganar mucho más. Y que es Ud. con sus magros ingresos quien las subsidia.
Si a esta altura de la lectura, a Ud. le viene a su mente algún fuerte insulto, dígalo, o incluso grítelo, pero lo más importante NO FUME MÁS.
Reúnase con sus vecinos o amigos y forme clubes de aire puro, peticione a las autoridades, en forma pública la prohibición de la venta de cigarrillos o si esto no es posible el aumento de la presión fiscal con el fin de generar tal aumento del precio del cigarrillo que obligue a la gente a NO FUMAR.
El segundo factor que considero imprescindible evitar para salvaguardar la salud cardíaca (genera infarto, hipertensión arterial, arritmias y muerte súbita), prevenir el SIDA, y preservar la salud mental es evitar el consumo de drogas ilícitas (cocaína, marihuana, etc.).
Acá el compromiso ciudadano resulta imprescindible.
Una estadística personal, hecha junto con otro colega, el Dr. Carlos Salgado de la ciudad de Suipacha, que abarcó a 1690 alumnos secundarios de pueblos pequeños (menos de 20.000 habitantes), donde teóricamente “no pasa nada” reveló que el 4,6% de los alumnos confesaban consumir drogas, porcentaje que subía a 10% si solo tomábamos los varones de más de 15 años. Estos mismos jóvenes decían en un 10% (20% si eran varones de 4º o 5º año) que habían recibido ofrecimiento de drogas, de lo cual deducimos que de cada 2 jóvenes a los cuales se les ofrece droga, uno de ellos consumirá.
Y el dato más alarmante, es que casi la mitad de los encuestados conocían quienes se drogaban, quienes vendían o donde ir a conseguirla, lo que configuraba un verdadero secreto a voces, a pesar del cual como todos saben eso no redunda en un control efectivo.
En dicha encuesta, que Ud. puede ver en http://www.programacambio.org.ar/ (DROGADICCIÓN EN JÓVENES DE CIUDADES DE HASTA 20.000 HABITANTES. Autor: Dr. Carlos María Salgado - Dr. Carlos Enrique Fullone) los estudiantes tienen claro el porqué no se controla. ¿Ud. que piensa?. ¿Podríamos los ciudadanos unirnos y luchar contra el flagelo?
La hipertensión arterial, enfermedad silenciosa, sin síntomas, pero que sórdidamente va socavando su salud, arruinando su corazón y sus arterias, ya sean las cardíacas o coronarias, (infarto, muerte súbita, angina de pecho, insuficiencia cardíaca), cerebrales (hemorragia cerebral), de los riñones (insuficiencia renal requirente de diálisis en su etapa terminal) o sus ojos (hemorragias retinianas que pueden terminar en ceguera).
Esta enfermedad afecta al 25% o más de la población adulta puede ser bien controlada con un tratamiento adecuado pero no curada, por lo cual dicho tratamiento será de por vida.
Las cifras elevadas de colesterol total, o de su fracción de baja densidad (colesterol malo), o las cifras elevadas de triglicéridos (otra grasa presente en nuestra sangre), llevan a la aterosclerosis y con ello a la enfermedad.
La diabetes, ocupa un muy especial lugar en la facilidad con que los diabéticos presentan enfermedad cardíaca o arterial generalizada (aterosclerosis), por lo cual un riguroso control de esta se hace imprescindible.
La obesidad también ha demostrado ser un factor de riesgo para diversas enfermedades, estando las cardíacas en primera fila.
El sedentarismo, el estrés y la vida excesivamente competitiva, son otros claros ejemplos de factores que llevan a que perdamos el bien más preciado, nuestra salud.
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