
Por José Benegas
LA VENTAJA
DE SER UNA MAQUINA

Las máquinas no reclaman "salarios dignos", no pretenden tener derecho a que alguien les provea vivienda, educación para sus hijos o ahorros para su vejez. No se embarazan, no dicen necesitar descanso hasta que verdaderamente lo necesitan. Ellas no se agrupan en sindicatos ni asisten lloriqueando a los programas de televisión especializados en demagogia como el de Mariano Grondona, ni motivan comentarios eruditos del señor Majul. Aceptan cualquier tarea para la que tengan condiciones, no manipulan ni pueden ser manipuladas en sentido moral.
Pero nuestros políticos, con o sin sotana, con o sin micrófono, cámara o procesador de textos, se preguntan porqué caprichoso motivo ellas reemplazan a su clientela con tanta facilidad. No advierten hasta que punto han colaborado, fundamentalmente por intermedio de ese mito que han inventado llamado "derecho laboral", que no es otra cosa que un gigantesco subsidio a las máquinas. La denominación misma de esta verdadera compilación de derechos a lo ajeno debiera modificarse. Tendría que llamarse "derecho mecánico y electrónico", porque sus verdaderos beneficiarios no son los "trabajadores" sino los chips y los engranajes.
Y no es que tenga nada contra las máquinas, al contrario, en las actuales circunstancias merecen ser preferidas y, en otras, servirían para liberar recursos humanos hacia tareas mas acordes con las virtudes de estos. Por ahora, mientras mas conozco "conquistas sociales", "convenios colectivos" el tibio alcance de las reformas prometidas y a los "representantes de los trabajadores", mas quiero a mi computadora.
LA DESAPARICION DEL SISTEMA PENAL
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