LAS CANCHAS DEL CLUB
Tras 25 años de espera
Desandar el camino de la vida, cuando los hechos a recordar son emotivos, es una tarea sumamente grata, mas aún cuando se llega a concretar un sueño anhelado como es el de tener la cancha dentro de los predios del club. Para ello debemos remontarnos a los primeros meses de 1954, cuando se forma el "Bamba".
La primera
En Vélez Sarsfield, entre Sarmiento y Loubet -calles que ahora han cambiado de nombre- de Villa Belgrano; cuando el grupo de jóvenes de la Parroquia La Tablada, había armado "Bamba".
La segunda
Al pasar a La Tablada, surge en ese momento un campo de juego en la calle 5 al 600, donde terminaba el Cerro de las Rosas, en ese entonces.
Se la utilizó solamente unos meses. Al afiliarse a la Unión Cordobesa y comenzar a participar en el torneo de segunda división, construyó una nueva cancha, con gran esfuerzo.
La tercera
El 9 de julio de 1955, la inauguró en calle 7 al 600, ya iniciado el torneo de segunda. Sólo se utiliza dos temporadas este escenario, viéndose forzado a dejarlo. Una empresa particular comienza a extraer, arena y piedra de ese terreno.
La cuarta
En el ínterin, entre un año y otro, se prepara otro predio, propiedad de la Universidad Nacional de Córdoba, ubicado en el Parque Autóctono. Como el mismo no es facilitado oficialmente, se abandona la idea de utilizarlo. Luego de pasar por manos de la provincia y ahora en poder de la Municipalidad de Córdoba, ese terreno será ahora un paseo público, al desalojar recientemente a la villa que lo ocupaba.
La quinta
Es así como surge la posibilidad de utilizar los lotes facilitados por Alvarez Moncada, en la calle 6 bis esquina Hilarión Plaza.
Se inicia una etapa muy importante. La Tablada asciende a primera división, e inaugura el nuevo escenario de juego el 25 de mayo de 1957, enfrentando nuevamente al Córdoba Athletic Club, tras la bendición de la cancha.
No es apta para recibir al Seleccionado de Francia en 1960, en el primer partido internacional de un club cordobés y se concreta en el "Country" del Jockey Club, cedido gentilmente por aquella institu- ción, el 3 de agosto de dicho año.
Sin embargo, en ese campo de juego llamado "del tranvía", obtiene los torneos de primera de 1961-63-65 y 66; alternando con los segundos puestos de 1960-62 y 64; además de prepararse para ganar los seven del Athletic de 1959-64-65 y 67 y en el del Club Náutico "El Quillá", de Santa Fe, de 1964.
La sexta: se aproxima la propia
Cerca de las nuevas instalaciones de Barrio URCA -a una cuadra- se concreta la sexta.
Al cumplir ese año los veinte de vida rugbística, se organiza el seven-a-side de la "Amistad". En su modalidad reúne a cinco divisiones de cada entidad, para que el esfuerzo del conjunto de ellas, le de a algún club, la posibilidad de ganarlo cuando se sienten más unidas las divisiones inferiores con las superiores. Cada torneo, termina con una fiesta deportiva. El ganador final, podrá llevar la custodia del trofeo, que muestra en los palos lo que pretendemos cuando entramos a una cancha: jugar rugby con amigos.
En 1975 y el año siguiente, el certamen lo obtuvo el Palermo Bajo. Tras ello, al ser reclamada la devolución de los terrenos facilitados temporalmente, se deja de jugar en esa modalidad.
La séptima: la definitiva
La pérdida del último escenario a una cuadra del club, hace surgir en la mente de los dirigentes de La Tablada, la necesidad de realizar cualquier tipo de esfuerzos, para concretar la cancha oficial en terrenos propios.
El campo definitivo dentro de los predios del club, se inauguró el 25 de mayo de 1979, jugando con "Invitación XV". Este hecho marca el jalón más importante en la vida de la institución, ya que este escenario definitivo construido con el silencioso esfuerzo de dirigentes, jugadores y socios en general, es la culminación de veinticinco años jugando en el Cerro, sin contar con un campo propio.
La cancha se construyó tras cavar en un sector inapropiado. Se mejoró por el milagro de cubrirlo con una capa de tierra negra, con agua a mano, para el necesario regado.
Definitivamente quedó a disposición de la juventud rugbística de la seccional 14, para que el juego tenga la evolución que es dable esperar, al contar con un medio apropiado.
La octava: "El anexo" 15 años después.
En 1994, la cancha se utilizaba casi todos los días de la semana, con partidos los sábados y domingos, sin posibilidad de regarla eficiente- mente. Cuando la cancha oficial supera una larga etapa con utilización permanente de más de cuatrocientos jugadores, conduce a la actual Comisión Directiva a buscar un paliativo a este problema.
Contactado el Ing. Carlos Peláez, ex jugador de la primera época del club, y copropietario de un hermoso terreno en Roque Funes, entre Menéndez Pidal y el Río Suquía. El ing. Peláez -uno de los iniciadores del "Bamba"- lo cede en uso y allí se construye una cancha. Se la inaugura el 25 de mayo. Se la va mejorando paulatinamente, ya cuenta con iluminación conectada oficialmente, gracias al esfuerzo de los dirigentes de la institución y es utilizada para las prácticas semanales de todas las divisiones.
Al agregársele riego, permite que la cancha principal quede para los partidos oficiales de las divisiones superiores, con lo que pasa a ser en 1995 la mejor de Córdoba, por su piso, capacidad e iluminación.
* Información extraída del libro: Club La Tablada - Cincuenta Aniversario.